¿Cómo evitar recuperar el peso perdido después de una cirugía bariátrica?

Bajar de peso no es una cuestión personal o de estética. Los indicadores a nivel internacional son en extremo alarmantes, y es por ello que la Organización Mundial de la Salud la califica como una de las enfermedades más preocupantes de la época moderna. Chile ha comenzado a implementar políticas públicas para promover la vida saludable. La velocidad de la vida en ciudad y el poco tiempo disponible fomentan el consumo de comida rápida y fuera de horario, mientras que la tecnología favorece el sedentarismo, especialmente en niños.
Nadie muere directamente por sobrepeso u obesidad. Sin embargo, las enfermedades que se desarrollan a partir de estas condiciones deterioran tanto la salud de las personas, que la esperanza de vida se reduce en 15 años. Esto quiere decir, en términos simples, que una persona obesa vive 15 años menos que alguien con un peso adecuado.
En la mayoría de los casos, el sobrepeso y obesidad son consecuencias de malos hábitos alimenticios que vienen desde muy temprana edad. Cuando el aumento de peso sobrepasa el límite manejable con dieta y actividad física, las cirugías bariátricas aparecen como una opción que puede solucionar la enfermedad de la obesidad mejorando la calidad de vida de los pacientes aumentando así también su esperanza de vida.
José Amat, cirujano especialista en cirugía bariátrica de Clínica Dávila, señala que “hace diez años la gente no sabía o no estaba informada sobre la posibilidad de resolver su obesidad en forma definitiva por medio de un tratamiento quirúrgico. Antes eran pacientes que vivían toda su vida en dietas, y ya está demostrado que cuando se trata de obesos mórbidos, menos del uno por ciento de los enfermos son recuperables con el tratamiento de dietas”. El doctor comenta, además, que la cirugía bariátrica no es un asunto estético que pueda utilizarse para reducir peso cuando el sobrepeso no supera los quince o veinte kilos, sino que se debe ser clínicamente obeso para considerarla como una alternativa.

¿Qué son las cirugías bariátricas?
Las cirugías bariátricas son intervenciones quirúrgicas que tienen el objetivo de solucionar las enfermedades relacionadas con el exceso peligroso de peso, ya sea la obesidad u obesidad mórbida (más de 50 kilos de sobrepeso). Existen del tipo reductivo, donde el objetivo es reducir la cantidad de alimento que se consume, mientras que el tipo malabsortivo modifican el trayecto de la comida y permiten la menor asimilación de los alimentos por el organismo. En Clínica Dávila, 70% de los pacientes es intervenido por Manga Gástrica y un 30% se realiza Bypass Gástrico.
En ambos casos, durante el primer año se produce una baja de peso importante, ya sea por la reducción de cantidades, del apetito o ambas, sumado a la motivación inicial de todo paciente, que tiende a disminuir hacia el segundo año tras la operación.
Indica el profesional de Clínica Dávila, que 25% de los pacientes tiene una operación fallida, definiendo como fallida que se recupere con el tiempo más de 20% del peso que se perdió en la operación. Es por esto que el especialista recomienda que el proceso de someterse a esta intervención, tenga acompañamiento de un equipo multidisciplinario conformado por psicólogos, psiquiatras y nutriólogos, y así de este modo promover un cambio de vida real en los pacientes más allá de la operación.

Cambio de hábitos alimenticios
La consulta por aumento de peso tras la operación mayoritariamente es de hombres que no lograron mantener un estilo de vida saludable. La cirugía bariátrica es el puntapié inicial en el cambio de vida y mejora de la enfermedad de la obesidad. Sin embargo, esta mejora no es inmediata ni carece de esfuerzo. A pesar de que en muy pocos casos se recupera más del 50% por ciento del peso perdido, mantener una dieta equilibrada y realizar actividad física es fundamental para el éxito de la operación a corto plazo, y para que los resultados se mantengan a largo plazo. Algunas recomendaciones para no volver a tener sobrepeso tras la operación son:
Mantener baja la ingesta de azúcar en formato líquido, incluyendo el alcohol.
Controlar las cantidades de alimento que se ingieren.
Mantener una dieta balanceada con alta presencia de verduras, frutas y proteínas.
Realizar actividad física de manera constante, al menos dos o tres veces por semana.
Tomar agua para la sed en reemplazo de jugos y gaseosas con alta presencia de azúcares.

Con una operación bariátrica, enfermedades como la diabetes del tipo dos producida por la obesidad desaparecen, y junto con ella todos los otros malestares propios del sobrepeso, como el dolor en articulaciones, hipertensión, colesterol alto, entre otros. Es así como una cirugía bariátrica puede ser exitosa y sostenible en el tiempo, mejorando la calidad de vida de los pacientes de manera permanente.