Una de las principales causas de muerte por cáncer en Chile es el cáncer de la vesícula biliar y Chile posee la tasa más alta de esta enfermedad a nivel mundial. Este cáncer se presenta más frecuentemente en personas mayores de 50 años, afectando de dos a seis veces más a mujeres que hombres. De esta manera, el cáncer de vesícula es la segunda causa de mortalidad oncológica en mujeres despúes del cáncer de mama.

“Los tumores en la vesícula se desarrollan a partir de la capa más interna de su pared y con el paso del tiempo van avanzando, penetrando en sus diferentes capas, pudiendo terminar invadiendo el hígado y otros órganos adyacentes, generando tempranamente metástasis a los linfonodos y a otros órganos a través de la sangre”, según comenta el cirujano digestivo de la Clínica Dávila, doctor Ricardo Rossi.

Prevención del cáncer a la vesícula

La importante progresión del cáncer a la vesícula y su diagnóstico tardío se deben, principalmente, a que se trata de un cáncer con un comportamiento muy agresivo y que presenta pocos síntomas. Por ello, el doctor Rossi recomienda que, a partir de los 30 años, todas las personas se realicen una ecografía abdominal preventiva al menos cada tres años, con la finalidad de detectar factores de riesgo, o condiciones que tienen una relación con el desarrollo del cáncer de la vesícula.  En este sentido, los cálculos de la vesícula representan el factor de riesgo más importante, presentes en más del 90% de los casos, pero también existen otras condiciones, como los pólipos de la vesícula, desde los cuales se puede desarrollar un cáncer.

Otra condición a considerar es la obesidad, presentándose el cáncer de vesícula más en pacientes obesos que en pacientes sin sobrepeso, por lo que se recomienda mantener una dieta sana y baja en grasas, junto con realizar ejercicio regularmente.

Etapas del cáncer vesicular

Lamentablemente, cuando esta enfermedad se presenta con síntomas, como dolor abdominal o dorsal; ictericia o “color amarillo de la piel”; coluria u “orina de color oscuro como el té”; la mayor parte de las veces se trata de etapas muy avanzadas del cáncer de vesícula, en las que se hace más difícil enfrentar esta patología.

Según comenta el especialista de Clínica Dávila, el sistema TNM se emplea para clasificar en etapas a los cánceres en general. La letra “T” se refiere al tamaño de tumor; la “N” a si existe diseminación del tumor a los linfonodos (también conocidos como ganglios) y en caso de que así sea, también al número de linfonodos comprometidos y su ubicación; y la “M” se refiere a la existencia o no de metástasis en otras partes del cuerpo. Los resultados del TNM se combinan para determinar cinco diferentes etapas de los cánceres, de 0 a IV. En las etapas muy iniciales del cáncer de vesícula biliar, solamente hay compromiso de la primera capa de la pared de la vesícula. A medida que el cáncer va alcanzando a capas más profundas de la pared de la vesícula, o invade el hígado u otros órganos, la posibilidad de desarrollar metástasis a los linfonodos o a otros órganos lejanos es mayor. A mayor etapa, el pronóstico de un cáncer empeora y la posibilidad de curación va disminuyendo.

Tratamiento del cáncer a la vesícula

“Esta patología, cuando se encuentra en su etapa inicial, puede curarse mediante la colecistectomía, el tratamiento quirúrgico que extrae la vesícula. Este escenario generalmente está en el contexto de un hallazgo en la biopsia de la vesícula luego de una colecistectomía que se realiza en forma electiva por cálculos de la vesícula biliar, lo cual ocurre en aproximadamente el 1 y 3% de los casos. En etapas más avanzadas del tumor, algunos pacientes pueden ser candidatos a un tratamiento más agresivo, con un fin curativo que, junto con remover la vesícula, se realiza una cirugía mayor que incluye remover una parte del hígado, y en ocasiones, remover otros órganos adyacentes, junto con la extirpación de ganglios regionales (cercanos a la vesicula).  Posterior a esta cirugía, según el caso, puede ser necesario complementar el tratamiento con quimioterapia y radioterapia, para optimizar el control de la enfermedad.  Sin embargo, en estadios muy avanzados en que existen tumores muy extensos o con metastasis a distancia, las opciones de tratamiento se limitan a paliación, es decir, a tratamientos que tienen como finalidadad ayudar al paciente, pero no de curar el cáncer. ¿La razón? “Se trata de una enfermedad de una biología agresiva, de diagnóstico tardío y por ende de muy mal pronóstico. Por ello, uno como especialista quiere de sobremanera prevenirlo y, en caso de diagnosticar un cáncer de vesícula, ojalá que se encuentre en etapas iniciales o no muy avanzadas para poder ofrecer un tratamiento con un fin curativo”.

Por ello, es importante “enfatizar nuevamente que la prevención de este cáncer es lo más importante. Es necesario hacerse chequeos preventivos, que no es algo que esté instaurado en nuestra sociedad. Todos deberíamos hacernos una ecografía abdominal, una vez cada tres años, independientemente de si tenemos o no síntomas, y antes de ese plazo si es que aparecen síntomas como dolor abdominal superior y/o dorsal o si existen antecedentes familiares de cáncer de vesícula. Y en cuanto aparezcan cálculos, polipos o algún otro tipo de anormalidad en la vesícula, consultar rápidamente al especialista que es el cirujano”, finaliza el especialista de Clínica Dávila.