Los cuidados paliativos son una atención médica multidisciplinaria que consiste en brindar ayuda y apoyo a los pacientes —y sus familiares— que se encuentran en la fase terminal de alguna enfermedad.

El cáncer es la segunda causa de muerte en Chile, por lo que muchos piensan que los cuidados paliativos son sólo para pacientes con patologías oncológicas. Sin embargo, la doctora Pamela Jorquera, especialista de la Unidad de Cuidados Paliativos de Clínica Dávila, explica que a diferencia de lo que se cree, no sólo es un tratamiento para pacientes en etapa terminal de algún tipo de cáncer, sino que aplica para cualquier enfermedad que ya no esté en una fase curativa.

Asimismo, la experta asegura que se trata de un procedimiento que “incluye al paciente y a la familia, es una cosa integral, que considera desde el manejo de los síntomas asociados a la enfermedad que está en la fase terminal, hasta el manejo de la parte emocional del paciente, y la contención y educación de la familia, para poder ayudar al paciente en la etapa terminal. Es algo que se hace a nivel del núcleo familiar”.

Es por lo anterior que, los cuidados paliativos se pueden dividir en dos fases: disminuir los síntomas y dar apoyo al paciente y su entorno.

Cuando una patrología se cataloga como terminal, independientemente del diagnóstico del paciente, es porque no tiene cura, y el equipo dedicado a los cuidados paliativos, se encarga de mejorar los síntomas asociados a la enfermedad, a través de un tratamiento farmacológico, radiológico o kinesiológico, según sea el caso, para dar mejor calidad de vida al paciente, y evitar que sienta dolor.

Sin embargo, esto no es lo único, ya que, esta sensación de dolor va de la mano con la compañía y el apoyo que sienta el paciente. “El dolor tiene componente emocional también y por eso a veces hay pacientes que están con un tratamiento quizás no tan óptimo, pero con apoyo y contención tienen mejor respuesta que un paciente que está con súper buen tratamiento”, confiesa la experta.

Es por esto que, los especialistas dedicados a atender estas necesidades, se preocupan de contener y apoyar al paciente en el camino a la muerte. “Acompañamos al paciente y a la familia, en el trayecto, en la última etapa de la vida, sabiendo que se va a morir. Entonces, yo creo que de lo que más tiene esto, es la parte contención”, aclara.

Para guiar correctamente a los pacientes y sus familiares por este camino, Clínica Dávila cuenta con un equipo que se encarga de hacer real la enfermedad para que sea más fácil de asumir, pero la forma de hacerlo siempre va a variar dependiendo de cada paciente, por lo que no hay una terapia estándar, sino que es todo muy individualizado de acuerdo a las necesidades de cada grupo familiar.

“Si a usted yo le digo hoy día que tiene un cáncer terminal, probablemente le va a costar mucho asumirlo, entonces, lo primero que hay que hacer es entender que los tratamientos paliativos no son colectivos, no es una regla, no es una fórmula que nosotros aplicamos, tiene que ser tremendamente individual”, esclarece la doctora Jorquera, y agrega que “hay pacientes a los que hay que hablar directamente de la enfermedad, mientras que a otros hay que hablarles con puras metáforas y no decirles jamás que se van a morir aunque ellos lo sepan, entonces, cada paciente es distinto”.

A su vez, la terapia paliativa es muy efectiva al momento de ayudar a los pacientes a seguir con sus tratamientos. Esto, porque en general, la percepción de la muerte es algo complejo, por lo que los pacientes muchas veces optan por dejar sus tratamientos, pensando que han sido apartados del sistema de salud y que no se puede hacer nada más por ellos. Sin embargo, esto no es así, puesto que estos equipos aún tienen mucho que hacer por mejorar su calidad de vida.

Cabe destacar que, el equipo de cuidados paliativos de Clínica Dávila, se encarga de acompañar a sus pacientes no sólo dentro de la clínica, sino que además van al domicilio de quienes lo requieren y tienen teléfonos y correos electrónicos activos para acompañar a sus pacientes cada vez que lo necesiten, por lo que siempre tendrán alguien a quien acudir.

Además, dichas visitas a domicilio, han ayudado a reducir la tasa de fallecimientos en la clínica, lo que ha posibilitado cumplir con los deseos de algunos pacientes de fallecer en su casa y en compañía de sus seres queridos.