La hernia inguinal es un aumento de volumen, o bulto, que se presenta en la zona de la ingle, que es el pliegue de unión entre el abdomen con la extremidad inferior, producto de una protrusión de contenido abdominal.

Usualmente, dicho aumento de volumen aparece en relación a los esfuerzos, por ejemplo, cuando el niño está de pie demasiado tiempo, cuando llora o cuando va al baño, mientras que desaparece cuando el niño se queda en reposo.

“Puede aparecer haciendo deporte, por haber caminado mucho, cuando los niños más chicos saltan o lloran, a la hora del baño, ahí generalmente lo ven los papás, porque al hacer fuerza, al hacer presión en el abdomen, ahí sale”, explica la doctora María Dora Espinosa, cirujano plástico infantil de Clínica Dávila.

Además, la especialista agrega que, dependiendo de cada caso, el volumen puede variar e ir desde algo muy sutil, a un aumento de volumen grande que incluso puede llegar hasta el escroto en el caso de los niños.

¿Por qué aparecen hernias inguinales a los niños?

A diferencia de las hernias en adultos, que ocurren porque con el paso de los años se les va debilitando la pared abdominal, en niños aparecen por razones congénitas.

En algunos casos se notan inmediatamente en el período de recién nacidos, mientras que en otros se va notando más adelante. Sin embargo, lo que sí está claro es que es una hernia que se produce por una falla en el proceso de desarrollo intrauterino, explica la especialista.

Cuando el feto está en período de gestación, existe un conducto que comunica el contenido abdominal con el escroto en el caso de los niños y con los labios mayores en el caso de las niñas.

Este conducto debiera cerrarse antes de nacer, pero cuando esto no ocurre, el conducto queda canalizado, entonces, por ahí sale la hernia.

De acuerdo a lo comentado por la experta, las hernias inguinales de la infancia se presentan con mayor frecuencia en hombres que en mujeres, cuando los niños son recién nacidos de término; mientras que cuando son prematuros ocurren en la misma proporción. Además, agrega que aparecen mayoritariamente en niños prematuros, puesto que no alcanzan a terminar bien sus procesos de desarrollo.

Diagnóstico y tratamiento para una hernia inguinal en niños

El diagnóstico para las hernias inguinales es esencialmente clínico, sin embargo, actualmente los cirujanos solicitan de todas formas una ecografía de partes blandas de la zona para corroborar el diagnóstico y asegurarse de que no existan otros defectos o hernias en otros sectores.

El tratamiento para las hernias inguinales en niños consiste en una cirugía para cerrar los conductos que quedaron abiertos, que se debe realizar una vez hecho el diagnóstico, para evitar complicaciones. Para esto, el cirujano a cargo debe hacer una pequeña incisión de aproximadamente uno a dos centímetros en la zona.

No obstante, para realizar el procedimiento, la hernia debe estar dentro, por lo que, en algunos casos, los especialistas tienen que entrarla con diversas técnicas. Ahora, si no hay forma de entrar la hernia (lo que es poco probable, pero en ocasiones puede ocurrir), se debe realzar una cirugía de emergencia quirúrgica, lo que implica un procedimiento más complejo.

En general, es una cirugía que se realiza de forma ambulatoria, pero el paciente debe cumplir con ciertos requisitos, tales como no tener otras patologías asociadas y ser mayores de tres meses (de edad corregida en el caso de los niños prematuros).

Si el niño tiene menos de tres meses, la cirugía también se puede realizar, pero no de forma ambulatoria, puesto que hay mayores riesgos desde el punto de vista respiratorio del menor, por lo que hay que mantenerlo hospitalizado, pero no por la cirugía en sí misma, sino que por una inmadurez del niño.

Finalmente, es importante que los padres tengan ciertos cuidados postoperatorios que son básicamente estar atentos a que no se mojen los parches y hacer un cambio frecuente de pañal, para que no se humedezca la zona de la herida, y evitar los esfuerzos.