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Para bajar de peso, más que una dieta se necesitan cambios de hábitos

La primera Encuesta Nacional de Salud (ENS) que se realizó en Chile en el año 2003, evidenció que entonces el 61% de la población mayor de 17 años tenía exceso de peso: tenían sobrepeso, eran obesos o bien, obesos mórbidos.

La última ENS (2016-2017) mostró que el problema era más grave porque en esos catorce años, el exceso de peso creció. Ahora, es el 74% de la población mayor de 15 años la que tiene kilos de más.

Una parte de esta población reconoce su problema e intenta remediarlo, pero no lo hace de la manera más adecuada, recurriendo a dietas relámpago y siguiendo recomendaciones de moda que abundan en las redes sociales.

El doctor Jean Camousseigt, nutriólogo de Clínica Dávila, dice que algunas de las dietas que se ponen de moda permiten bajar uno o dos kilos en el corto o mediano plazo, pero en ningún caso sirven para personas que tienen sobrepeso. “En el tiempo, estas dietas son absolutamente ineficientes. Después de un tiempo, ya no se sigue bajando. Incluso, las dietas relámpago pueden ser poco seguras y terminar enfermando a quien las realiza. Por ejemplo, las personas que tienen sus niveles de colesterol alterado, si siguen una dieta desequilibrada, con excesos de grasas saturadas, pueden tener un efecto negativo en ellos. Lo mismo con personas que tengan falla renal y no lo sepan”, dice el médico.

Cuando se busca bajar de peso, siempre es mejor consultar con un especialista en nutrición, para una baja de peso controlada y segura, indica el nutriólogo. Lo que ocurre, dice el doctor Camousseigt, es que “para bajar de peso no se requiere una dieta sino un cambio en el estilo de vida de las personas”. Esto implica una alimentación sana y equilibrada, que además incorpore actividad física.

¿Qué estilo de alimentación se recomienda? “La llamada dieta mediterránea tiene ciertas condiciones que la hace una de las más recomendables”, reconoce el doctor Camousseigt.

Diferentes estudios han demostrado que las personas que llevan una dieta mediterránea tienen una mayor expectativa de vida, presentan menos diabetes y también menos enfermedades cardiovasculares. Esa es una de las principales razones por las que siempre se destaca como un plan alimenticio saludable.

En términos generales, este tipo de dieta privilegia las frutas y verduras, las legumbres, los frutos secos y los cereales integrales, también las grasas saludables como el aceite de oliva. En cuanto a las carnes, se prefieren las blancas y los pescados, mientras que las carnes rojas son más escasas dentro del menú.