Las várices son una patología que en su mayoría afecta a las mujeres. Así lo señala el cirujano general de Clínica Dávila, doctor Juan Pablo Fuenzalida. Estas dilataciones de las venas se producen principalmente en las piernas a partir de los 40 o 50 años y es padecida por alrededor de 40% de la población adulta.

Várices en Mujeres

Del total de población que padece várices en algún momento de su vida, cerca de 70% son mujeres. Este hecho se explica no sólo por causas hereditarias, sino también por la incidencia de las hormonas, principalmente estrógeno, en su generación, lo que aumenta la probabilidad que la población femenina las genere, incluso en el caso de mujeres jóvenes.

Otro factor que influye de manera importante en que las mujeres padezcan más várices que los hombres está determinado por el desarrollo del embarazo, especialmente si son varios, muy seguidos o bien, si existe un aumento de peso significativo durante la gestación, según comenta el doctor Juan Pablo Fuenzalida.

Otros factores de riesgo de várices

Si bien las hormonas femeninas juegan un importante rol a la hora de desarrollar várices en extremidades inferiores, este punto se exacerba en personas que trabajan muchas horas de pie o sentadas, especialmente si lo hacen con las piernas cruzadas, hábito sumamente común en las mujeres.

En lo relativo a los factores de riesgo laborales, el doctor Fuenzalida Señala que “para nosotros las pacientes frecuentes son profesoras, enfermeras, vendedoras o guardias de seguridad, en general personas que tienen que estar muchas veces casi de punto fijo en un mismo lugar durante muchas horas. Pero por otro lado, el estar sentada todo el día sin movilizarse también es un factor de riesgo, y uno lo ve en personas que tienen que estar, por ejemplo, con un computador al frente prácticamente toda la jornada de trabajo y que se levantan poco o nada durante el día”. Ello es un factor que también dificulta el retorno venoso de la sangre y puede favorecer la aparición de várices en estos grupos de trabajadoras.

 Tratamiento de várices en mujeres

Muchas veces se asocia el tratamiento de várices con la realización de operaciones, pero no todas estas patologías requieren una intervención quirúrgica. Al respecto, el doctor Juan Pablo Fuenzalida señala que cuando se detectan telangiectasias -concepto que describe a las “arañitas” en las piernas, las que se presentan “como verdaderas rayitas marcadas con un lápiz”- no se hace necesario operar a la paciente.

Entonces, cuando se presentan estas marcas conocidas popularmente como “arañitas”, que son uno de los motivos frecuentes de consulta en mujeres, existen una serie de tratamientos estéticos para borrarlas, sin llegar a operarlas. Asimismo, el profesional a cargo intentará tratar las molestias que ellas pueden producir, a través de medicamentos. Ellos se utilizan con el fin de “evitar que las várices sigan incrementándose y que terminemos más adelante con un cuadro más complejo”, señala el médico cirujano de Clínica Dávila.

Por otra parte, se hace muy necesario controlar los factores de riesgo que producen en un inicio las telangiectasias y en un futuro, posibles várices, como por ejemplo evitar lo más posible el sedentarismo manteniendo un régimen constante de actividad física, así como también la tonificación de la musculatura de las piernas. “En esos casos se recomienda a los pacientes caminar, trotar o andar en bicicleta, porque el sedentarismo y la disminución de la masa muscular es una de las cosas que ayuda a que estas venas se dilaten. Si nosotros estamos haciendo ejercicio, la musculatura de las piernas se está contrayendo y está favoreciendo el flujo de sangre y disminuyendo la congestión en las piernas”, finaliza el doctor Juan Pablo Fuenzalida.

En caso de que las várices en las piernas necesiten ser operadas, las pacientes deben tener en cuenta que los avances de la medicina han logrado que su tratamiento quirúrgico sea en la actualidad muy poco invasivo y que su proceso post operatorio sea llevadero y con mucho menos dolor que los procedimientos que se realizaban años atrás, por lo que es una buena opción de tratamiento sin afectar la vida normal de la persona.