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Los efectos del cambio de hora en nuestra rutina de sueño

Nuevamente los relojes se deberán atrasar una hora, ya que comenzará a regir el horario de invierno. Este nuevo orden del reloj biológico provoca en algunas personas dificultades para iniciar actividades, que pueden presentar problemas de concentración e irritabilidad, producto de la falta de sueño, además del cambio de rutina a la que estaban familiarizados.

Según la doctora Evelyn Benavides, neuróloga y especialista en medicina del sueño de Clínica Dávila, el cambio de horario puede alterar el metabolismo, provocando cansancio o disminuyendo el grado de atención en las actividades que realizamos a diario. “Todos estos cambios son diferentes en cada persona, ya que los ciclos de sueño se modifican a lo largo de la vida, por lo tanto, no son iguales en la niñez, en la madurez o en la vejez. Quienes pueden verse más afectados con el cambio de horario son los niños, adultos mayores y personas que consumen medicamentos para dormir” explica la especialista.

Asimismo, señala que algunas personas pueden experimentar alteraciones del sueño, insomnio y fatiga durante el día, pérdida de concentración, aumento de irritabilidad y dolor de cabeza, entre otros.

Sobre las recomendaciones para enfrentar el cambio de horario, la doctora Benavides indica que la clave es comenzar a modificar unos 3 o 4 días antes el horario de dormir, para que el cambio se genere de forma paulatina, sobre todo en preescolares, adultos mayores y personas con enfermedades que influyen en los ritmos normales del sueño.

Consejos para enfrentar el cambio de horario

– Si es posible adelantar el horario para dormir, entre 20 o 30 minutos por día.

– Evitar consumir estimulantes (café, bebidas cola, bebidas energéticas y cigarrillos, entre otros), antes de dormir.

–  Dentro de lo posible, no dormir siesta. En algunos casos puede causar mayor dificultad para dormir por las noches.

– Realizar actividades que favorezcan el buen descanso como escuchar música suave, leer o terapias de relajación, si es que se tiene la oportunidad.

– Evitar el uso de pantallas luminosas como televisión, computador o celulares previo al descanso nocturno.