Una completa revisión sobre el Hallux Valgus, patología conocida comúnmente como juanete, fue abordado en nuestro primer Dávila en Vivo. En la oportunidad, los doctores Felipe López y Frano Atlagich, traumatólogos especialistas en tobillo y pie de Clínica Dávila, respondieron las principales dudas de nuestros seguidores en Facebook.

La primera pregunta se basó en la posibilidad de prevención, lo que descartaron de inmediato. “En general, no son prevenibles”, contaron.

Por su parte, el doctor López indicó que el factor fundamental es la carga genética del paciente. “Si tiene a su madre, abuela, toda la familia con Hallux Valgus, la probabilidad de que herede ese gen y esa predisposición es muy alta y, en ese sentido, no tenemos muchas herramientas para prevenir su aparición”, explicó.

Al factor genético se sumaría el uso de calzado estrecho o taco alto en el día a día. “Si ya tiene juanetes, el uso de tacones o calzado estrecho también va a aumentar la sintomatología que ellos vayan a presentar”, aseguró el doctor Atlagich.

En relación al tratamiento de esta patología, los doctores expresaron que la cirugía es el tratamiento estándar a nivel mundial.

“Se ha visto que la juanetera o el tratamiento no quirúrgico no disminuye la evolución que ya existe del juanete y tampoco disminuye su progresión. Lo que nosotros incentivamos es que frente a un paciente que tiene juanete, que le duele o le molesta, el tratamiento es básicamente quirúrgico”, afirmó el doctor Atlagich.

Por su parte, el doctor López explicó que existe una diversidad de osteotomías, que son las técnicas quirúrgicas para abordar esta malformación y que consisten en general en cortar el hueso, trasladarlo y una vez que se tiene la corrección, mediante tornillos de osteosíntesis, generalmente de titanio o de acero inoxidable, dejar fijo y esperar la consolidación.  “Igual la técnica estandarizada a nivel mundial es la que utilizamos acá en Clínica Dávila”, puntualizó.

La técnica a utilizar va a depender mucho de la deformidad y del grado de Hallux Valgus que exista, y que se clasifica como leve, moderado o severo, dependiendo del examen físico, clínico y radiografía.

Sobre el momento en el cual se debe decidir la cirugía, los profesionales coincidieron en que no se debe esperar a que los dedos estén montados para operar, porque cuando llegan a esa deformidad, las cirugías ya no tienen resultados tan positivos. “La idea es que un Hallux Valgus que genere dolor y que tenga deformidad, en general debe ser evaluado y eventualmente tratado en forma quirúrgica”.

“Lo que uno ve en el día a día es que hay Hallux Valgus pequeños que molestan mucho o que duelen mucho y que otros que son muy grandes, muy severos, y que no molestan. Entonces es algo que tiene que contarnos el paciente, decir qué tanto le molesta e interfiere en su vida diaria y ahí podemos evaluar la mejor técnica para su caso. La idea de la cirugía es esa, mejorar la calidad de vida y que la persona se sienta mejor”, agregaron.

Post operatorio y recuperación

Tras la cirugía, lo habitual es permanecer una noche hospitalizado, para regresar a casa al día siguiente. Se indican analgésicos las primeras semanas. Además, dependiendo del paciente, se suele indicar terapia kinésica cuando ya puede comenzar a caminar.

En general, la recuperación es larga, ya que la cirugía afecta una extremidad de carga, que sufre aumento de volumen (hinchazón) en los primeros tres a cuatro meses. “La osteotomía tiene que soldar y los huesos no pegan en una o dos semanas, pegan en dos o tres meses. Esto hay que asociarlo con una fractura, eso demora”, aseveraron.

Así, la mayoría de las veces se indica apoyo de talón en las primeras tres a cuatro semanas y dejar en descarga el antepié para prevenir que no se vaya a aflojar algún tornillo. Después, en unas tres a cuatro semanas, con una radiografía en carga de control, si hay signos de consolidación, se permite al paciente la carga en forma progresiva, y retomando las actividades del día a día. El tiempo de licencia depende mucho de la actividad que realiza el paciente y de la técnica quirúrgica utilizada.

Los cuidados iniciales, como en cualquier cirugía, se basan en cuidar la herida, que no se debiera mojar hasta que se sacan los puntos, alrededor de la tercera semana. Además, se deben evitar caídas accidentales hasta la sexta u octava semana, porque cualquier golpe, cualquier pisotón, atropello, o una frenada brusca puede soltar el tornillo, puede haber un aflojamiento, y es una nueva cirugía.

En relación a los deportistas, en tanto, contaron que sí van a poder volver a realizar el deporte que practicaban. En el caso de deportes que no tienen carga axial, que son aeróbicos y de cadena cerrada, como bicicleta estática, elíptica, se pueden retomar a las cuatro semanas. En deportes más de carga axial y de impacto, como running, futbol, rugby, basquetbol, se debería esperar alrededor de cinco meses.

Sobre la posibilidad de volver a sufrir de juanetes, los doctores indicaron que eso depende mucho de cada paciente, pero que se observa en alrededor de 10 a 15 casos por cada 100 cirugías. “Hay algunos parámetros que nosotros vemos en las radiografías que nos dejan tranquilos y que nos indican que este paciente no debiera recidivar (regresar). Muchas veces si uno elige bien la técnica para cada paciente, los resultados debieran ser muy buenos. Uno podría asegurar al paciente sobre un 90 a 95% de satisfacción”, explicó el doctor López, quien agregó que, además, depende mucho de la técnica y del cuidado post cirugía.

Posteriormente se refirieron al Hallux Varus, que es el contrario al juanete y que generalmente se da asociado a complicaciones post quirúrgicas. “Lamentablemente no existe en forma natural, en el 99% de los casos se debe a una corrección excesiva; tiende a ser progresivo y generalmente termina operándose. No existe el Hallux Varus idiopático que aparezca en la gente los 30, 40 años, generalmente es un error en la técnica quirúrgica o una complicación”, expresaron.