Alí García y su recuperación tras un ACV: “Me dieron una segunda oportunidad para vivir”

La rápida activación del protocolo ACV y el trabajo coordinado del equipo de Clínica Dávila fueron claves para una recuperación sin secuelas neurológicas.

En Chile, el accidente cerebrovascular (ACV) es una de las principales causas de muerte y discapacidad. Según cifras del Ministerio de Salud, cada año se registran cerca de 30 mil casos en el país, lo que equivale a un ACV por hora.

Hace algunas semanas, Alí García vivió una experiencia que cambió completamente su vida. Mientras se encontraba trabajando, comenzó a sentir sudoración fría y un extraño hormigueo en su pierna izquierda. Minutos después, perdió la fuerza en el lado izquierdo de su cuerpo y cayó al suelo.

Tras ser evaluado en un primer centro asistencial, fue derivado de urgencia a Clínica Dávila.

“Cuando llegué a Clínica Dávila, los médicos actuaron muy rápido. Gracias a sus conocimientos y a la atención que recibí, evitaron que el ACV pasara a mayores”, recuerda Alí.

Atención rápida y coordinada

Apenas ingresó al Servicio de Urgencia, se activó el protocolo ACV. Su cuadro era complejo: además del compromiso neurológico, presentaba una hipertensión severa, lo que requería una coordinación médica precisa y un manejo rápido.

El Dr. José Santelices, jefe del Servicio de Urgencia de Clínica Dávila, destaca la importancia del trabajo multidisciplinario en estos casos.

“La coordinación entre los distintos profesionales fue fundamental. Nuestros neurólogos no solo actúan como interconsultores, sino que trabajan de manera integrada con el equipo de urgencia, acompañando al paciente durante todo el proceso”, explica.

Las neuroimágenes confirmaron precozmente un infarto cerebral. Gracias a la rápida consulta y al control adecuado de la presión arterial, el equipo médico pudo administrar terapia trombolítica, un tratamiento que permite disolver el coágulo y restablecer el flujo sanguíneo.

Para el Dr. Jorge Villacura, neurólogo de Clínica Dávila, la evolución de Alí fue muy positiva.

“El manejo oportuno de su presión arterial permitió administrar el tratamiento a tiempo y lograr una recuperación muy favorable. Actualmente, el paciente se encuentra en óptimas condiciones neurológicas y sin déficit”, señala el especialista.

Recuperación favorable y un mensaje de prevención

Hoy, Alí se encuentra recuperado y agradece profundamente la atención recibida por parte del equipo médico.

“Solo tengo palabras de agradecimiento por la atención y por cómo estuvieron pendientes de mí en todo momento. Me dieron una nueva oportunidad de vida”, afirma.

Su experiencia también deja una importante reflexión sobre la hipertensión arterial, uno de los principales factores de riesgo para sufrir un ACV y que muchas veces avanza de forma silenciosa.

“Les diría a las personas hipertensas que se controlen regularmente. La presión alta es una enfermedad silenciosa y muchas veces no da señales de alerta”, aconseja.

Clínica Dávila cuenta con certificación internacional en atención de ACV otorgada por la World Stroke Organization (WSO) y la Sociedad Iberoamericana de Enfermedades Cerebrovasculares (SIECV), reconocimiento que acredita la calidad de sus protocolos, la rapidez diagnóstica y el tratamiento oportuno de estos pacientes.

Ante cualquier sospecha de ACV, acudir rápidamente a un centro especializado es fundamental. En Clínica Dávila, un equipo multidisciplinario y tecnología de alta complejidad están disponibles las 24 horas para entregar una atención rápida y oportuna.

Revisa el caso de Alí y su paso por el Servicio de Urgencia de Clínica Dávila en el siguiente video:

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