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Nutrición infantil vegetariana y vegana en Clínica Dávila

¿Es recomendable que los niños sean veganos?

El veganismo se posiciona hoy como un estilo de vida y no sólo como una dieta. Sus principios van más allá de las preferencias alimentarias, y postulan una relación “libre de crueldad” con los animales y el medioambiente. Sus principios señalan que la alimentación humana no puede basarse en una dieta que incluya productos animales, que son sometidos a crueles tratamientos para aumentar la producción, además del negativo impacto ambiental que tiene mantener grandes ganados, por ejemplo, por la emanación de CO2 y alto consumo de agua potable. El veganismo promueve el uso de todo tipo de productos “Cruelty Free” (libres de crueldad animal), tales como cosméticos y vestuario, por lo que las razones para adoptar este tipo de dieta van más allá de la nutrición.

¿Cuál es la diferencia entre una dieta vegana y vegetariana?

La alimentación vegana se ha popularizado en los últimos años y ha ido desplazando a la dieta vegetariana por su componente emocional que promueve empatía hacia los animales. La diferencia entre dieta vegana y vegetariana es que la primera elimina por completo el consumo de todo producto que tenga origen animal, y la segunda se limita a no comer carne.

Una dieta vegetariana, por ejemplo, puede incluir huevos y leche, mientras que una dieta vegana elimina también estos productos, e incluso existen algunas personas vegetarianas que solamente han eliminado de su dieta la carne roja. La principal discusión entre adeptos y detractores, radica en la importancia de comer carne, y si es posible o no sustituir la proteína que entrega sin poner en riesgo la salud.

¿Es recomendable que los niños sean veganos?

Una de las grandes discusiones que gira alrededor de la alimentación vegana es que los padres alimenten de la misma forma a sus hijos y desde muy pequeños. Recomiendan los especialistas, que al menos los primeros seis meses de vida de los niños, se alimenten de forma exclusiva con leche materna y que esto se extienda hasta los dos años de edad o más, junto a otros alimentos variados, manteniendo un equilibro, evitando la sal y el azúcar.

En este sentido, la leche materna, también de origen animal, no puede ser reemplazada por ninguna leche vegetal, por lo tanto, ningún niño debería ser vegano antes de los dos años de edad. La pediatra de Clínica Dávila, María Luisa Aguirre, señala que los “niños y adolescentes tienen requerimientos nutricionales específicos que necesitan ser cubiertos para lograr un crecimiento y desarrollo adecuado”, indicando, además, que una dieta vegana debe seguirse de manera informada y tomando todas las precauciones posibles para mantener una apropiada nutrición. En este aspecto, si los padres quieren que sus hijos sigan la misma dieta vegana, deben recibir orientación médica para que el niño no presente deficiencias nutricionales.

Algunos de los elementos que niños y adolescentes necesitan para tener un correcto desarrollo no se encuentran en fuentes de origen vegetal, como ácidos grasos, omega 3 (proveniente del pescado), una cantidad suficiente de proteína animal, y vitaminas como B12, hierro y zinc, y que suelen no estar presentes en dietas veganas. Después de los dos años de edad, la especialista de Clínica Dávila indica que los niños “´podrían ser veganos, siempre que se cubran todos estos requerimientos” nutricionales.

Tres proteínas imprescindibles para los niños

Junto con otras sugerencias de alimentación saludable para niños, y poniendo especial énfasis en la orientación médica si la decisión de los padres es que sus hijos mantengan una dieta que no incluya carne, la pediatra recomienda que los niños sigan una dieta que incluya tres proteínas de origen animal básicas. “En general, es más saludable para un niño ser ovo-lácteo-pesco-vegetariano”, señala, es decir, que tome suficiente leche, que coma huevo y que coma pescado, más verduras, frutas y carbohidratos.

Las indicaciones de la especialista son claras. Antes de los dos años de edad, los niños no deben ser veganos dado que no pueden prescindir de la leche materna u otra fórmula de origen animal en caso de no existir lactancia natural, y desde los dos años en adelante, cualquier cambio drástico en la dieta de los pequeños debe ser supervisado y orientado por un profesional. Lo recomendado es que sigan una dieta rica en lácteos, huevo y exista un equilibrio entre carbohidratos y verduras, hortalizas y frutas.