Accidente Cerebrovascular: ¿Qué es y cómo reconocer sus síntomas?

Un accidente cerebrovascular (ACV) ocurre cuando se interrumpe el flujo de sangre a una parte del cerebro, ya sea porque una arteria se obstruye (infarto cerebral) o porque se rompe (hemorragia cerebral). Se reconoce por tres signos de inicio brusco: dificultad para hablar, pérdida de fuerza en un lado del cuerpo y cara caída o torcida. Ante cualquiera de ellos, la atención médica debe ser inmediata: el tratamiento más efectivo solo puede aplicarse en las primeras horas.
El ACV es una de las principales causas de muerte en Chile y la segunda a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud, cada año unas 15 millones de personas sufren un ACV en el mundo; de ellas, cerca de 5 millones fallecen y otras 5 millones quedan con alguna discapacidad.
Qué es un accidente cerebrovascular
El cerebro necesita un flujo constante de sangre con oxígeno y nutrientes. Cuando ese flujo se corta, las neuronas de la zona afectada comienzan a morir en minutos. Eso es un accidente cerebrovascular, también llamado ataque cerebral o, en lenguaje común, "derrame" o "infarto cerebral". El daño depende de qué parte del cerebro deja de recibir sangre y de cuánto tiempo pasa hasta que se restablece la circulación.
ACV isquémico y ACV hemorrágico
- ACV isquémico o infarto cerebral: una arteria se obstruye, por lo general por un coágulo, y el tejido cerebral deja de recibir sangre. Es el tipo más frecuente.
- ACV hemorrágico o hemorragia cerebral: una arteria se rompe y la sangre se derrama dentro del cerebro. Es menos frecuente, pero suele ser más grave.
Ambos producen síntomas parecidos y los dos son una urgencia. Solo un escáner o una resonancia permite distinguirlos, y de esa diferencia depende el tratamiento.
Cómo reconocer un ACV: los tres signos
Los tres indicios principales de un ACV aparecen de forma brusca, de un momento a otro:
1. Dificultad para hablar: la persona no logra articular palabras, dice frases sin sentido o no entiende lo que se le dice.
2. Pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo: un brazo o una pierna se adormece o no responde; al pedirle que levante ambos brazos, uno cae.
3. Cara caída o torcida: al sonreír, un lado de la boca no se mueve.
Otros síntomas que pueden acompañarlos:
- Dolor de cabeza intenso y sin causa aparente.
- Mareos repentinos, pérdida de equilibrio y dificultad para caminar.
- Confusión, somnolencia repentina o alteración de la conciencia.
- Visión borrosa o pérdida de visión en uno o ambos ojos.
Cómo comienza un ACV: inicio brusco
La característica que distingue al ACV de otras enfermedades es la rapidez. Los síntomas no aparecen de forma gradual durante días: la persona estaba bien y, en segundos o minutos, deja de poder hablar o mover una parte del cuerpo. Por eso, un signo de alerta habitual es que alguien "de pronto" no pueda sostener un vaso, se le tuerza la boca o no encuentre las palabras. Esa brusquedad es, en sí misma, motivo para acudir a Urgencia.
Qué hacer ante un ACV
Ante la sospecha, la conducta es una sola: acudir de inmediato al Servicio de Urgencia o llamar al 131 (SAMU). No conviene esperar a ver si los síntomas pasan, ni acostarse a descansar, ni manejar hasta la clínica si la persona afectada va sola.
Como explica el Dr. Jorge Villacura, neurólogo de Clínica Dávila Recoleta, lo más importante es consultar oportunamente: la falta de oxígeno y nutrientes puede dañar de forma irreversible las neuronas, y mientras antes se trate el ACV, mayores son las posibilidades de reducir sus consecuencias.
Es útil anotar la hora exacta en que comenzaron los síntomas: ese dato define qué tratamientos pueden aplicarse.
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Qué significa un ACV en ventana
Un ACV "en ventana" es aquel que llega a Urgencia dentro del plazo en que todavía es posible desobstruir la arteria y limitar el daño. Para el tratamiento endovenoso que disuelve el coágulo (trombólisis), esa ventana es de aproximadamente cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas. Si los síntomas comienzan a las 12:00, el tratamiento debe iniciarse antes de las 16:30.
En algunos casos seleccionados, la extracción mecánica del coágulo (trombectomía) puede realizarse en un plazo mayor, según el tipo de obstrucción y las imágenes del cerebro. Fuera de la ventana, el paciente igual se atiende y se trata, pero las opciones para revertir el daño son menores. De ahí la insistencia en no esperar.
Causas y factores de riesgo
El ACV puede ocurrir a cualquier edad, aunque es más frecuente en mayores de 50 años. Los factores que más aumentan el riesgo son:
- Hipertensión arterial, la causa más importante y la más controlable.
- Diabetes.
- Colesterol alto.
- Tabaquismo.
- Sedentarismo y obesidad.
- Consumo excesivo de alcohol, bebidas energéticas y drogas.
- Arritmias como la fibrilación auricular, que favorecen la formación de coágulos.
Varios de estos factores no dan síntomas, por lo que una persona puede tener la presión o el colesterol altos durante años sin saberlo. Los controles periódicos son la forma de detectarlos.
Secuelas de un ACV
Las secuelas dependen de la zona del cerebro afectada y del tiempo que pasó hasta el tratamiento. Las más frecuentes son:
- Hemiplejia o hemiparesia: parálisis o debilidad de un lado del cuerpo.
- Afasia: dificultad para hablar o comprender el lenguaje.
- Alteraciones de la sensibilidad en una parte del cuerpo.
- Problemas cognitivos, como pérdida de memoria o dificultad para concentrarse.
Muchas de estas secuelas mejoran con rehabilitación precoz, que combina kinesiología, terapia ocupacional, fonoaudiología y neuropsicología, y que idealmente comienza durante la hospitalización.
Cómo prevenir un ACV
La mayor parte de los ACV se puede evitar controlando los factores de riesgo cardiovascular:
- Medir la presión arterial de forma regular y tratarla cuando está alta.
- Controlar la diabetes y el colesterol.
- No fumar.
- Mantener un peso adecuado y hacer actividad física de forma regular.
- Reducir la sal y aumentar frutas y verduras en la alimentación.
- Moderar el consumo de alcohol y evitar las bebidas energéticas en exceso.
Quienes ya tuvieron un ACV o un ataque isquémico transitorio tienen un riesgo mayor de repetirlo y requieren control neurológico y tratamiento preventivo permanente.
Atención del ACV en Red Dávila
Clínica Dávila Recoleta y Clínica Dávila Vespucio cuenta con una Unidad de Tratamiento del Ataque Cerebral (UTAC), con neurólogos disponibles las 24 horas, camas exclusivas para pacientes con ACV e imagenología avanzada para el diagnóstico y el tratamiento inmediato. Clínica Dávila Recoleta está certificada como Centro Avanzado de atención del ACV por la World Stroke Organization y la Sociedad Iberoamericana de Enfermedad Cerebrovascular.
Ante síntomas de ACV, la indicación es acudir al Servicio de Urgencia más cercano o llamar al 131, sin esperar.
Preguntas frecuentes
¿Un infarto cerebral y un ACV son lo mismo?
El infarto cerebral es un tipo de ACV: el isquémico, en que una arteria se obstruye. El otro tipo es el ACV hemorrágico, en que la arteria se rompe. "Derrame cerebral" es el nombre común de este último.
¿Qué es un ataque isquémico transitorio (TIA)?
Es un episodio con los mismos síntomas de un ACV que desaparece por sí solo en minutos u horas, porque la arteria se destapa espontáneamente. No deja daño visible, pero es una señal de alerta: una parte importante de quienes lo sufren tiene un ACV en los días o semanas siguientes. Requiere evaluación urgente igual que un ACV.
¿A qué edad puede dar un ACV?
A cualquier edad, incluso en personas jóvenes, aunque la frecuencia aumenta de forma marcada después de los 50 años y con la presencia de factores de riesgo.
¿El ACV está cubierto por el GES?
Sí. El ataque cerebrovascular isquémico en personas de 15 años y más es una patología GES, con garantías de diagnóstico, tratamiento y rehabilitación para pacientes de Fonasa e Isapre.
¿Cuánto tiempo hay para tratar un ACV?
El tratamiento que disuelve el coágulo debe iniciarse dentro de las primeras cuatro horas y media desde el inicio de los síntomas. Por eso cada minuto cuenta y la recomendación es acudir a Urgencia apenas aparece un signo de alerta.