El trasplante de médula ósea es un pilar fundamental para el tratamiento de tumores hematológicos. Así lo confirma el doctor Gastón Figueroa, hemato-oncólogo de Clínica Dávila “el trasplante es un procedimiento terapéutico extremadamente eficaz, entonces probablemente sea la estrategia terapéutica más eficiente en nuestro país”.

Características del donante de médula

Para realizar un trasplante de médula se necesitan células progenitoras hematopoyéticas, las cuales se pueden obtener de un donante que sea full compatible con el paciente. Según explica el doctor Figueroa, sólo los hermanos directos pueden ser donantes potencialmente full compatibles.

Sin embargo, la probabilidad de encontrar un donante completamente compatible tiene un promedio de aproximadamente el 20% en la población general, cifra que va disminuyendo cada día producto de la reducción de los tamaños familiares. “No es raro que en nuestros pacientes jóvenes haya un hermano no más o no tenga más hermanos, por lo tanto, la probabilidad de encontrar un donante full compatible entre sus hermanos es baja”, confiesa el hematólogo de Clínica Dávila.

Es por lo anterior, que en el mundo entero se están ejecutando diversos intentos para solucionar esto y Chile no se ha quedado atrás. Entre las alternativas se encuentran bancos de sangre de cordón umbilical, ya que se ha demostrado que está muy enriquecida por células hematopoyéticas.

Otro método que se ha estado desarrollando es modificar la técnica del trasplante. De esta forma se podría realizar el procedimiento con donantes que no sean completamente compatibles, también conocidos como donantes haploidénticos. Un donante haploidéntico es todo aquel que comparte a lo menos el 50% de las características del paciente. “Aquí se abre el tema de familiar, porque ya no hace falta que sea sólo el hermano, puede ser el hermano, los padres, los hijos, primos, tíos. Entonces, la probabilidad de encontrar un donante, que sea full compatible o a lo menos haploidéntico, ya en este momento está cercano al 90%”, comenta el experto.

Procedimiento para el trasplante de médula ósea

Antiguamente, lo que se hacía para obtener las células hematopoyéticas era realizar un aspirado de médula al donante. Sin embargo, en la actualidad, en Clínica Dávila se efectúa un procedimiento más moderno, en el que se coloca un fármaco al donante para estimular la salida de las células madre hematopoyéticas desde la médula hacia la sangre. Después de unos días, se ejecuta otro procedimiento llamado aféresis, lo que implica poner un par de catéteres venosos al donante a ambos lados, a través de los cuales la sangre sale, pasa por una máquina que separa las células y saca la fracción donde están las células madre, devolviendo el resto al donante. Estas células o progenitores hematopoyéticos son guardados para ser utilizados posteriormente en el receptor.

Por su parte, el paciente que será receptor de los progenitores debe prepararse con una dosis de quimioterapia que puede estar acompañada o no de radioterapia, dependiendo de cada caso, la cual tiene dos funciones. En primer lugar, intenta erradicar la enfermedad de fondo en caso de que quede algún residuo y, en segundo lugar, generar espacios en la médula del paciente para crear los nichos o espacios donde se van a anidar las nuevas células. “En este caso, al paciente lo dejaría como sin médula, y después a este paciente se le re infunden las células igual que una donación de sangre”, explica el especialista. Una vez realizada la transfusión de sangre, las células madre migran a la médula y repueblan, reemplazando el sistema inmunológico del paciente.

Finalmente, lo que se busca con el trasplante de médula ósea es un fenómeno inmunoterapéutico llamado injerto contra huésped, en el cual se reemplaza el sistema inmune del paciente por otro, lo que produce que el nuevo sistema inmune desconozca a su huésped y lo ataque. “Es a la inversa del concepto del rechazo del trasplante de órgano sólido, en la cual yo le pongo un órgano sólido al paciente y el sistema inmune del paciente ataca al nuevo órgano y ese es el concepto de rechazo. Aquí el concepto es al revés, el nuevo sistema inmunológico, ataca al huésped en este fenómeno contra huésped, pero es justamente este el fenómeno terapéutico que uno persigue, porque este nuevo sistema inmune no solamente va a atacar al paciente, sino que va a atacar a su enfermedad y ahí aparece el concepto de injerto versus leucemia, injerto versus linfoma o injerto versus mieloma, dependiendo del caso. Ese es el rol del trasplante”, aclara el doctor Figueroa.