Blog

Cirugía de prótesis de cadera: más habitual de lo que se cree

La prótesis de cadera tiene básicamente dos grandes indicaciones:

La primera y más frecuente, son los casos donde existe una artrosis severa en la cadera. Esta artrosis conlleva a que la función de la cadera no se realice en forma adecuada, disminuyendo su movilidad y aumentando el dolor. Como consecuencia, las actividades del paciente comienzan a limitarse.

La segunda causa se presenta en pacientes que padecen de fracturas complejas en la cabeza femoral como resultado de alguna caída y que, usualmente, suceden en personas mayores de 65 años.

En ambos casos, se procede a la cirugía de cadera, donde la prótesis actúa como una articulación mecánica y comienza a cumplir la función de la cadera biológica.

De acuerdo al doctor Manuel Núñez, traumatólogo de Clínica Dávila y especialista en cadera, los pacientes que sufren de esta dolencia, presentan los siguientes síntomas:

  • Dolor de cadera que se manifiesta concretamente en dolor inguinal, que se puede irradiar en la cara anterior del muslo y de la rodilla, y que comienza, de a poco, a limitar la movilidad del paciente.
  • Dolores intensos que aumentan a medida que transcurre el tiempo sin atención. También se puede experimentar dolores nocturnos.
  • Pérdida de movimiento manifestándose en una cadera rígida.

Si bien es cierto, la cirugía de prótesis de cadera es una de las grandes intervenciones dentro del área de traumatología, es una operación que por su frecuencia (cirugía de rutina) hace que las posibilidades de éxito aumenten. Además, las técnicas del procedimiento están muy estandarizadas y el perfeccionamiento en la tecnología de los implantes prolongan su duración.

Recuperación

Según el doctor Núñez, la recuperación estándar de la cirugía de prótesis de cadera comprende un periodo alrededor de 3 meses. La hospitalización es relativamente corta – aproximadamente entre 3 a 5 días – donde el paciente podría comenzar a caminar a partir del día siguiente (con la ayuda de dos bastones). El paciente utilizará los bastones durante 3 a 4 semanas, para luego apoyarse en uno solo por 4 semanas más.

También se le solicitará realizar terapia física – entre 20 a 25 sesiones – para fortalecer la musculatura; y podrá reinsertarse a su vida laboral a partir del tercer o sexto mes, luego de la operación.

Consejo

Una vez hecha la cirugía y haber cumplido con el periodo de rehabilitación, el paciente podrá llevar una vida activa y normal. La única indicación permanente es evitar deportes de impacto (como el running) para prevenir el desgaste del implante.