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Depresión: Una enfermedad que afecta mente y cuerpo

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que causa sentimientos negativos como tristeza, ira o frustración.

No obstante, esta enfermedad también trae consigo problemas físicos, los que afectan las actividades diarias de la persona.

¿Alguna vez conociste a alguien que se siente muy triste sin motivo aparente? Esta condición podría perfectamente tratarse de un estado depresivo que debe ser tratado.

La falta de autoestima y la pérdida de interés por realizar actividades cotidianas, son algunas de las consecuencias negativas que trae consigo esta enfermedad. Sin embargo, los efectos negativos mentales no son los únicos que aparecen con este trastorno.

Nuestro cerebro está integrado absolutamente en nuestro cuerpo a través de miles de conexiones, de tal manera que esta es una enfermedad que, hoy en día, se llama sistémica, no afecta solamente las emociones y puede dejar al cuerpo sin energía.

La doctora María Alejandra Armijo, psiquiatra de Clínica Dávila, asegura que la depresión no solo está relacionada con la psicología, “sino también con nuestro cuerpo, por eso las personas cuando se deprimen, muchas veces se sienten muy cansadas, con poca fuerza, y la gente en su entorno dice: “date ánimo”, pon un poco de voluntad”.

La especialista agrega que en esa situación, “justamente lo que está comprometido es la voluntad para poder hacer cosas, la energía para poder funcionar en lo cotidiano, los deseos corporales de movilizarse, de hacer proyectos, y la capacidad de disfrutar el día a día y de hacer sus actividades cotidianas como todos lo hacemos”.

 

Tipos de depresión

Sentir un bajón anímico de vez en cuando o sentirse triste por algún episodio que puede haber pasado en tu vida, es habitual. Sin embargo, no todas las formas en que experimentamos esta sensación de tristeza son iguales ni se sienten con la misma intensidad.

Algunos de los tipos de depresión existentes son:

  • Depresión mayor: es el tipo de depresión más grave y suele aparecer durante la adolescencia o la adultez joven.
  • Distimia: menos grave que la depresión mayor, en la que la persona se siente depresivo durante la mayor parte del día.
  • Depresión maníaca: combina estados depresivos con estados de manía. Existen altibajos extremos.
  • Trastorno depresivo estacional: ocurre en cierta época del año.
  • Depresión psicótica: se identifica por la presciencia de síntomas psicóticos como alucinaciones y/o delirios.
  • Depresión posparto: puede ocurrir poco después del parto o incluso hasta un año después.

Otro punto importante para determinar el tipo de depresión, es la edad de la persona que la padece. La psiquiatra de Clínica Dávila, lo explica con el caso de los adultos mayores.

“Hay episodios depresivos que se van a presentar en un adulto mayor por primera y única vez, y requieren un tratamiento con un psiquiatra. Primero la pesquisa la tienen que hacer con un médico general, un médico internista, un neurólogo, pero también éste es un ámbito que está asociado a un médico psiquiatra y en el que es fundamental el manejo de todas las intervenciones psicosociales”, afirma la especialista.

Asimismo, y pensando en algún tipo de tratamiento, será fundamental conocer la historia del paciente, saber si tiene antecedentes previos de episodios depresivos, y si ha sido tratado o no.

La experta también indica otro punto a considerar la calidad de vida de la persona. “Sabemos que el adulto mayor comienza muchas veces a deteriorarse. En cuanto a su entorno, hay mucha más perdida a medida que avanza la vida, eso es parte de la vida, hay problemas económicos, problemas de enfermedades, problemas familiares, etcétera, todo eso cuando es de forma sostenida, puede producir una depresión”.

Depresión posparto y estacional: ¿Mito o realidad?

Es bastante común escuchar que la mujer está depresiva durante el embarazo o después de dar a luz. Lo cierto es que este tipo de depresión puede presentarse durante, poco después del nacimiento del niño o hasta un año más tarde.

Respecto a la depresión posparto, la especialista señala que “está muy ligado a factores ambientales, pero también a depresiones más biológicas, a la baja brusca hormonal. Eso es un constructo que se ha visto agregado por la genética, por la herencia, por su vivencia de la infancia, se va construyendo un cerebro que lo hace más vulnerable”.

“Las bajas hormonales son tan bruscas en el posparto y en el climaterio también, que son los periodos en que mujeres pueden desencadenar por primera vez un episodio depresivo, sin mediar necesariamente factores psicosociales, sino que es muy biológico”, agrega la especialista.

Otro tipo de depresión a tener en cuenta es la depresión estacional. Afecta a personas que empiezan a sufrir variaciones en sus estados de ánimo y se vuelven más sensibles en determinadas épocas del año, generalmente en invierno.

La doctora Armijo, advierte que este tipo de depresión no es un mito, sino una realidad. “La depresión estacional corresponde a un cuadro del trastorno del ánimo y que justamente está asociado no necesariamente a la cantidad de luz, sino que a los cambios bruscos de luz”, aclara la especialista.

“En Santiago de Chile cuando se cambia de estación, los cambios de luz son muy bruscos y eso puede afectar de alguna manera la actividad cerebral en personas vulnerables y desencadenar un nuevo episodio, pero se tratan”, agrega la especialista.

Bipolaridad y depresión

Los trastornos de bipolaridad se caracterizan por tener cambios de estados de ánimos extremos, los que pueden ser pasar de la euforia y el buen ánimo a la depresión y tristeza en poco tiempo.

No obstante, la especialista de Clínica Dávila se encargó de aclarar que son enfermedades distintas, aunque parecidas. “La bipolaridad es una enfermedad distinta. Son cambios, marcadas frustraciones anímicas a través del tiempo, que remiten en el periodo, pero es otra entidad, que no requiere tratamiento antidepresivo, es otro abordaje”, aclaró.

Asimismo, la experta enfatiza en que para tratar la bipolaridad se requiere de estabilizadores del ánimo y competencias de psiquiatría, afirmando que “una bipolaridad no la puede tratar un médico de otra especialidad, y con un buen tratamiento la gente mejora y hace una vida normal”.

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