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“Los pies nos llevan a nuevos caminos”:

Durante el momento más crítico de la pandemia, numerosas cirugías electivas fueron postergadas para focalizar a los equipos médicos en el cuidado de los pacientes con COVID-19. Por esta razón, las listas de espera quirúrgicas aumentaron considerablemente.

Ana Contreras, de 68 años, vive en Puente Alto y fue recientemente sometida a una cirugía traumatológica en Dávila Vespucio, tras varios años
soportando molestias y dolor al caminar.

Las complicaciones comenzaron en 2014 cuando fue operada del pie derecho por hallux rigidus, una alteración de la mecánica de la marcha del antepié, que se caracteriza por generar artrosis de la primera articulación y mucho dolor al caminar. Cuatro años después, fue diagnosticada nuevamente con esta patología, pero en el pie izquierdo.

En octubre de 2022, gracias al convenio entre Dávila Vespucio y Fonasa para disminuir las listas de espera, fue atendida por los doctores Gerardo Lederman y Pablo Cárdenas, traumatólogos especialistas en cirugía de tobillo-pie, quienes trabajaron en conjunto eficazmente para devolverle su calidad de vida.

Tratamiento quirúrgico para el hallux rigidus

Ana llegó a la consulta del Dr. Lederman con un estado moderado a severo de su enfermedad, cuya principal causa de aparición es el uso de zapatos apretados y/o con taco, pero en la que también juega un importante rol la genética.

Para tratar esta condición, en primera instancia, se recomienda el uso de zapatos anchos y planos. Sin embargo, la cirugía es la única solución eficiente y permanente. Esta se puede realizar a través de dos técnicas:

  • Técnica de osteotomías: Se realizan cortes en los huesos para corregir deformidades y preservar las articulaciones. Tiene una duración entre 30 y 45 minutos.
  • Técnica de artrodesis: Se realiza una fusión articular, pero solo en casos seleccionados. Tiene una duración entre 45 y 60 minutos.

En el caso de Ana, si bien la molestia era, según ella, “aceptable”, cuando le preguntaron si quería operarse dijo inmediatamente que “sí”, al ver el estado al que llegaron otros miembros de su familia que tienen la misma enfermedad: “Una de mis hermanas tiene los dedos montados y otra, que no quiere operarse, rompe sus zapatos para evitar los dolores. Yo no quería llegar a eso. Me operé para evitar la mala experiencia familiar”, aclara.

Recuperación

ooTras la cirugía, que se realizó de manera exitosa y sin complicaciones intra-operatorias, Ana está muy optimista respecto a los resultados finales, ya que antes de tener esta patología era una mujer activa que hacía ejercicio tres veces por semana: “Los pies son fundamentales, nos llevan a nuevos caminos y a todas partes. Por eso, para mí es super importante, yo no soy de estar sentada, siempre he sido muy activa”.

Además, enfatiza en la excelente atención y amabilidad que ha recibido de todo el personal de Dávila Vespucio. “Me han atendido muy bien, destacable, hasta el joven que me llevó en la silla de ruedas”, agradeció el día de su control postoperatorio.

En esta misma línea, el traumatólogo destaca la labor de todas las áreas de la clínica: “Debemos recordar que estos procedimientos no solo incluyen a los cirujanos y que el éxito de estas intervenciones es gracias al trabajo en equipo de enfermeras, arsenaleras, anestesistas y todo el personal clínico y administrativo involucrado en el proceso, desde que el paciente ingresa a la clínica hasta que completa su rehabilitación post alta”.

Si sufres de hallux rigidus o cualquier alteración en los dedos de tus pies, no dudes en consultar con nuestros especialistas en tobillo-pie, disponibles en nuestras Clínicas Dávila Recoleta y Vespucio y los Centros Ñuñoa y Las Condes.