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¿Qué relación existe entre la obesidad y el cáncer de endometrio?

En los países desarrollados, el cáncer de endometrio, es el cáncer ginecológico más frecuente. Se estima que de 40 mujeres, una lo presentará en algún momento de su vida.

En Chile, la situación no es distinta y seguirá aumentando porque dos de los factores de riesgo de esta enfermedad están creciendo: la expectativa de vida de las mujeres y la obesidad.

Factores de riesgo

Hoy la expectativa de vida de los chilenos, según el Censo de 2017, supera los 80 años, mientras que la población de más de 15 años con sobrepeso y obesidad llega al 74,2%.

El doctor Roberto Altamirano Assad, ginecólogo oncólogo de Clínica Dávila, señala que entre los factores de riesgo para el desarrollo de este cáncer, la obesidad es uno de los más importantes. De hecho, se estima que este factor por sí solo aumenta seis veces el riesgo de padecerlo.

Según datos del Ministerio de Salud, publicados en el Plan Nacional de Cáncer 2018-2028, el exceso de peso junto con la inactividad física son responsables del 20 a 30% de los cánceres de mama (en mujeres postmenopáusicas), colon y recto, riñón, endometrio y esófago.

En el caso específico de la obesidad, el documento plantea que ésta sería “la causa subyacente de 39% de los casos de cáncer endometrial, 37% de cáncer de esófago, 25% de cáncer renal, 11% de cáncer colorrectal y 9% de cáncer de mamá en mujeres postmenopáusicas.

Los estudios han demostrado que las mujeres obesas tienen altos niveles de estrógenos debido a que el tejido graso subcutáneo también produce esta hormona. Son estos niveles elevados de hormona los que aumentan el riesgo de desarrollar el cáncer de endometrio y otros cánceres.

A eso se suma, el estado pro inflamatorio general que tienen las personas obesas y la falta de regulación de la insulina que también se han relacionado con el riesgo de desarrollar otros tipos de cáncer.

La buena noticia es que el cáncer de endometrio se puede prevenir. ¿Cómo? “Cuidando el estilo de vida, con ejercicio y una dieta balanceada para prevenir el sobrepeso y obesidad”, advierte el ginecólogo oncólogo de Clínica Dávila.

Tratamiento

El doctor Altamirano explica que el manejo inicial de este cáncer es quirúrgico, por lo que útero, ovarios y ambas trompas deben ser removidos.

“Se puede complementar con el uso de ganglio centinela (con ultraestadiaje), técnica que permite disminuir el riesgo de complicaciones intra o post operatorias en la paciente, actualmente desarrollada en Clínica Dávila. En caso de ser necesario y si se confirman algunas características, se deben remover  los ganglios linfáticos de los territorios pélvicos y paraaórticos”, indica el especialista.

La quimioterapia y la radioterapia están indicadas en casos de cáncer que estén en etapas avanzadas o que presenten histología más agresiva.

“El manejo inicial se basa en la cirugía, solo en caso excepcionales y cuando la mujer tiene el deseo mantener su fertilidad se puede realizar un manejo médico, pero se deben cumplir una serie de requisitos para no poner en peligro la vida de la paciente”, señala el doctor Altamirano.

Tras la cirugía, la paciente no puede recurrir a terapia hormonal. ¿La razón? “Este cáncer presenta un afinidad importante por las hormonas que pudiese incrementar peligrosamente el riesgo de recurrencia, por lo que está contraindicado el manejo de terapia hormonal”.

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