La vasectomía es una cirugía que busca la esterilidad en los hombres a través de un corte en los conductos deferentes, incisión que impide el paso a los espermios que se están produciendo.

A pesar de que muchos hombres la utilizan de forma definitiva, existe un porcentaje de pacientes que se arrepiente de su decisión. Afortunadamente, la vasectomía es una intervención que se puede deshacer con el fin de que los pacientes que se sometieron a ella puedan tener hijos.

Sin embargo, según el doctor Enrique Bley, urólogo – andrólogo de Clínica Dávila, una vez revertida la vasectomía, “todos los espermatozoides que no estaban saliendo a través del semen, van a volver a hacerlo, pero hay otros factores que podrían afectar la fertilidad”.

Para que las posibilidades de concebir sean altas, es importante considerar al menos tres elementos en la pareja.

En primer lugar, deben haber pasado menos de diez años desde que el paciente se realizó la vasectomía. Después de este periodo de tiempo, las probabilidades disminuyen considerablemente.

En segundo lugar, la mujer debe estar en edad fértil. Pasados los 35 años, es muy complejo que una mujer pueda quedar embarazada de un hombre que revirtió una vasectomía.

En tercer lugar, es necesario que ambos chequeen si es que tienen algún otro tipo de problema que pudiera favorecer la infertilidad.

Si se cumplen todos estos requisitos, existe alrededor de un 65 a 70% de probabilidades de que ese hombre pueda tener hijos a dos años de realizada la vasectomía reversa, explica el especialista.

La cirugía

A diferencia de la vasectomía, la cirugía de vasectomía reversa es más larga y compleja.

Lo anterior porque el andrólogo tiene que desarrollar una microcirugía, en la que, mediante un microscopio, busca los conductos deferentes que fueron cortados. Una vez encontrados, debe comenzar a unirlos con materiales de sutura tan pequeños, que son casi invisibles sin el microscopio, lo que le lleva al especialista aproximadamente una hora en pabellón.