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Infertilidad, ¿cómo se puede tratar?

Con las nuevas tecnologías, cada día es mucho más fácil tratar enfermedades complejas, como lo es en el caso de la infertilidad. Si bien, en algunos casos es imposible que la pareja pueda tener un hijo de manera normal, existen algunos tratamientos que, gracias a la ayuda de un profesional, podrían lograr un embarazo.

Estos tratamientos se dividen en dos tipos: tratamientos de baja complejidad y tratamientos de alta complejidad.

Tratamientos de baja complejidad

Los tratamientos de baja complejidad son aquellos en los que se requiere la intervención de un especialista, porque la mujer tiene problemas de ovulación o el hombre tiene problemas con la calidad de sus espermatozoides, dificultando así la posibilidad de fecundación.

Según la ginecóloga de Clínica Dávila, Karina Sequeira, “nosotros (especialistas) decimos que, por estadística, 85% de las mujeres que tienen infertilidad se van a corregir con tratamientos de muy baja complejidad”.

Existen dos tipos de tratamientos de baja fertilidad:

  • Coito programado: Cuando la mujer tiene alteraciones de la ovulación, pueden darse tratamientos para provocar la ovulación y solicitar a la pareja que tenga relaciones en ciertos días que se relacionan con la ovulación. Esto, siempre y cuando, el hombre no tenga ninguna alteración del espermiograma.
  • Inseminación artificial: Consiste en tomar una muestra del semen del padre o donante, revisar su calidad y mejorarlo. Luego de esto es introducido dentro de la mujer, para que así se logre la fecundación. Este tratamiento en general se acompaña de tratamiento hormonal de estimulación ovárica.

Tratamientos de alta complejidad

En algunos casos los tratamientos de baja complejidad no sirven, ya que hay enfermedades y situaciones más complejas que pueden producir daños y alteraciones en el cuerpo. Es ahí cuando entran los tratamientos de alta complejidad.

Algunos de estos tratamientos son:

  • Fertilización in vitro:

Existen enfermedades que pueden producir que las trompas de Falopio se dañen, reduciendo así las posibilidades de quedar embarazada de manera normal o tradicional.

La fertilización in vitro consiste, en primer lugar, en un tratamiento hormonal donde se busca hiperestimular los ovarios, para que así estos produzcan varios óvulos, y aumenten las posibilidades de tener hijos.

Luego de esto, se sacan los óvulos y se seleccionan los que serán utilizados, para finalmente introducir el espermatozoide de la pareja.

Tras unos días de observación, se vuelven a introducir en el cuerpo de la madre, donde 14 días después, se podrá observar si el tratamiento fue exitoso o no.

  • Ovodonación:

Cuando por algún motivo la mujer deja de tener ovocitos, ya sea por edad, enfermedades como endometriosis o tratamiento del cáncer, se puede recurrir a la ovodonación, tratamiento que consiste en que una mujer done sus óvulos a otra que tiene el interés de ser madre.

Este es un procedimiento que cada vez es más utilizado en Chile producto de la infertilidad por postergación del embarazo.

  • Útero subrogado:

Cuando no es posible que la mujer ocupe su propio útero, ya sea porque nació sin él, o tuvo alguna cirugía que hace que sea muy riesgoso para la madre tener un embarazo, se recomienda el útero subrogado.

El útero subrogado consiste en buscar a una mujer que esté dispuesta a llevar el bebé de quienes quieren ser padres, con la condición de que después lo entregue a la pareja.

Algunas de las complejidades que tiene este procedimiento son que “hasta la fecha no está autorizado, al menos en Chile, por lo que muchas veces se va la gente a otros países a hacerlo. Es más complejo, o sea, ahí involucra viajar, buscar una mujer que desee llevar a tu hijo en su vientre, que lo cuide durante esos meses y legalmente se vuelve complicado porque no hay mucha legislación”, recalca la profesional.

Finalmente, cabe destacar que mientras más temprana sea la evaluación del médico mejor, ya que con el paso de los años puede que se dañen los órganos o no funcionen de la misma manera. Por eso, se debe considerar que, si se ha intentado tener hijos en un año y no han tenido resultados, es seguro que la pareja tiene un problema de fertilidad.