La doctora de Clínica Dávila Claudia Pavez, gastroenteróloga y hepatóloga señala que en Chile la principal causa de cirrosis hepática es el hígado graso no alcohólico. Son pacientes que tienen hígado graso por distintas razones, ya sea por sobrepeso u obesidad la que usualmente está asociada a enfermedades como diabetes. También colesterol alto. Asociados, generalmente, a síndromes de enfermedades metabólicas que finalmente llegan a un hígado graso.

Para saber las razones que generan este problema al hígado, la doctora de Clínica Dávila Claudia Pávez comenta que “lo que pasa es que las personas no cuidan mucho su dieta, consumen alimentos grasos, mucha azúcar, muchas masas y mucho pan. Y, finalmente toda esa ingesta se transforma azúcar. Eso tiene que ver con el sobrepeso, con la obesidad que cada vez más ha aumentado en Chile”. Afirma que las personas no tienen síntomas, por lo que “muchas de ellas llegan cuando ya hay cirrosis hepática por hígado graso. Otras en tanto, vienen por cualquier otro padecer y tras los exámenes aparece el hígado graso, algo que reveló una ecografía”.

La profesional dice además que “generalmente es más frecuente en adultos que en niños. Y si se trata de niños es cuando tienen síndrome metabólico importante, cuando son más gorditos, por ejemplo, el sobrepeso de los niños y adolescentes”.

Los pacientes culpan a otras dolencias

Como no tiene sintomatología claramente asociada la mayoría de la gente culpa de sus dolores a otro tipo de enfermedad. “Buena parte de las personas vienen al gastroenterólogo por dolor abdominal y la ecografía describe al final del examen el hígado graso. Otros han sospechado de cálculos a la vesícula, que también se ven con ecografía”. Comenta además que este tipo de dolencias no tiene un examen preventivo asociado.

Las conductas de riesgo son claras: “principalmente el sobrepeso. En excepciones algunos medicamentos también pueden producir hígado graso pero no son muchos, por ejemplo, el tamoxifeno, el metotrexato, la amiodarona. Pacientes que consumen mucha azúcar, muchas grasas, pacientes que tienen prediabetes, problemas con la insulina, diabetes, dislipidemia. Agrego a ello la enfermedad celíaca que también se asocia con hígado graso y el alcohol por sí mismo puede producir hígado graso”, dice la profesional.

Síntomas del hígado graso

La doctora agrega que cuando ya está desatada la dolencia del hígado graso “se produce como una inflamación a nivel del hígado y después se produce lo que se llama una fibrosis hepática, y la fibrosis a medida que va creciendo, genera algo similar a las cicatrices que logra que el hígado se vaya poniendo más rígido, más duro, y eso finalmente llega a una cirrosis hepática. Y cuando eso ocurre el órgano afectado se vuelve de mayor consistencia viniendo así todos los síntomas: aparece líquido en el abdomen lo que se llama ascitis.

Otra manifestación clara es la encefalopatía hepática: los pacientes a veces se pierden, se desorientan, no saben dónde están, no saben qué día es, hablan más lento, tienen mucho sueño”.

Otro síntoma frecuente, dice Claudia Pavez, por ejemplo, es que “los pacientes pueden tener más edemas de las piernas. También estos pacientes tienen mucho más riesgo de desarrollar tumores en el hígado que se llama hepatocarcinomas. Son una especie de mini tumores”.

Lo bueno, dice la doctora, es que, dependiendo de la etapa de diagnóstico, el hígado graso sí se puede recuperar mediante un tratamiento apropiado. “Ahora, si hay inflamación, que es lo segundo que se produce, que se llama esteatohepatitis no alcohólica también se puede mejorar, aunque con más trabajo”.

Por ello, en general el tratamiento del hígado graso tiene que ver con una normalización del peso de los pacientes mediante una dieta sana y balanceada, además del aumento de la actividad física diaria. De todos modos, en casos de hígado graso en un grado más severo será necesario también un tratamiento farmacológico y médico que el especialista recomendará según sea el caso particular de la persona que padezca esa patología.