Fractura de clavícula: lesión común en niños y jóvenes

La fractura de clavícula corresponde a la ruptura del hueso que conecta la parte superior del esternón con el omóplato y se evidencia, principalmente, en niños, jóvenes y adultos jóvenes que practican diversos deportes, tales como fútbol, rugby, motociclismo o bicicleta. Esta lesión suele ocurrir, cuando en una caída, la persona aterriza sobre el brazo o su extremidad superior.

El doctor Felipe Cichero, traumatólogo y especialista en cirugía de hombro de Clínica Dávila, explica que los principales indicadores de una fractura de clavícula son el dolor y la incapacidad del paciente de ocupar la extremidad superior de manera adecuada. Junto a estos síntomas, la persona también puede manifestar aumento de volumen en el área comprometida y hematomas. En algunas ocasiones, poco frecuentes, podría existir lesiones neurovasculares.

Tratamiento

El tratamiento de fractura de clavícula dependerá de la evaluación clínica que realice el médico a su paciente y la gravedad de la lesión.

Primero,  se manejará el dolor. Luego se revisará que, desde el punto neurovascular, la extremidad esté bien. Esto significa que la persona no haya perdido sensibilidad en el área y que pueda mover hacia el lado el brazo. También se procederá a observar que la piel sobre la fractura esté en buenas condiciones (que no esté expuesta) y que no tenga un desplazamiento. Si el paciente cumple con todos estos criterios, el tratamiento que corresponde es inmovilizar el hombro y la prescripción de analgésicos. En el caso de los niños, éste es el protocolo más utilizado.

Por otra parte, el paciente que presente desplazamiento o conminución (pequeños fragmentos de hueso en medio de la fractura), se indicará cirugía. En estos casos particulares, si la persona no se opera, experimentará molestia, dolor de hombro y debilidad por acortamiento de clavícula.

Recuperación

El paciente será contralado semanalmente donde, por medio de radiografías, se podrá observar cómo la fractura se va consolidando.

El proceso de recuperación puede tomar alrededor de un mes y medio hasta dos meses.