La depresión es una patología que, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) afecta a cerca de 300 millones de personas alrededor del mundo. Ella puede generarse en cualquier etapa de la vida, incluso en la infancia y adolescencia. Por este motivo, se hace necesario para los padres estar atentos a cualquier síntoma o cambio en el comportamiento de sus hijos o hijas que puedan señalar que ellos están padeciendo esta enfermedad.

Depresión y cambios hormonales

La médico psiquiatra de Clínica Dávila, doctora Eugenia Escorza, señala que una de las causas más relevantes que puede causar depresión son los cambios hormonales que tanto mujeres y hombres padecen a lo largo de su vida, como por ejemplo en el caso de embarazadas o bien llegada la menopausia en el género femenino.

A ello se suma la gran cantidad de cambios hormonales que experimentan los jóvenes en su paso a la pubertad, los que pueden afectarlos a tal nivel que los haga padecer algún tipo de depresión o trastornos afectivos de diversas clases.

Depresión en la adolescencia: Síntomas y signos

La presencia de esta clase de cuadros en la adolescencia es sumamente preocupante ya que, según comenta la doctora Escorza, en Chile ha habido un aumento significativo de los suicidios en dicha etapa de la vida, así como también de los intentos por acabar con la vida en esa fase tan compleja de sobrellevar.

Por otra parte, la especialista de Clínica Dávila agrega que “es importante observar por qué los adolescentes no experimentan las depresiones como lo hace un adulto, sino que a través del mal genio. Ellos no saben expresarse correctamente en esta etapa, debido a que el lóbulo frontal de su cerebro aún está en desarrollo”. Por ello, la psiquiatra es tajante al señalar que “en el caso de los adolescentes la salud mental debiera ser de primer orden porque están más propensos a esta clase de cuadros”.

En esta edad, la depresión es más común en mujeres que en hombres, tal como sucede en al caso de los adultos. De hecho, por cada hombre que padece esta patología, existen dos mujeres que la sufren. Además, en la adolescencia existen otros factores que hay que considerar, como el desarrollo del yo, los ya mencionados cambios hormonales y las disfunciones familiares. “Es importante que los padres observen a sus hijos e hijas, que se den cuenta de sus cambios de ánimo porque este niño o niña puede estar más irritable y más mal genio que depresivo” a simple vista, por lo que muchas veces no hay un tratamiento adecuado de estos signos, generando que el tratamiento para superar una depresión llegue demasiado tarde.

En tanto, la doctora Escorza también hace un llamado a usar las redes sociales como una ventaja para la prevención de este tipo de cuadros. “A través de ellas es posible detectar chicos y chicas que tengan algún riesgo. Hay que trabajar más cerca de ellos, desde el trabajo que sus profesores puedan hacer desde la educación pasando también por sus pares, pueden ayudar a sus amigos a prevenir la ocurrencia de situaciones más graves antes que ellas sucedan”.

Tratamiento de depresión en adolescentes

La psiquiatra de Clínica Dávila agrega también que el procedimiento para curar estas patologías en adolescentes dependerá del grado o severidad con la que se presenta. En este caso, los psiquiatras infanto-juveniles posiblemente comiencen con la aplicación de fármacos, pero sin dejar de lado la terapia psicológica individual y familiar.

Además, hay que tener en consideración que, si existen antecedentes de depresión en las familias de niños y adolescentes, más temprano se presentarán estos cuadros. “Si tú tienes más carga genética tu cuadro va a venir antes. Incluso hay niños de seis, siete años y más pequeños aún que los padecen. Por ellos es sumamente importante la buena observación tanto de los padres, los colegios y los profesionales que tratan con preadolescentes y adolescentes”, agrega la doctora Escorza.

Los padres deben estar atentos a la sintomatología que presentan sus hijos e hijas, especialmente llegada la adolescencia. Los síntomas generalmente se presentan en forma de irritabilidad, pero también pueden mostrarse a través de trastornos de sueño -aumento y disminución-, inapetencia y falta de concentración y atención, especialmente en lo relativo a sus deberes dentro del colegio.