La próstata es una glándula que se encuentra a la salida de la vejiga alrededor de la uretra, que es el conducto por donde se vacía la vejiga hacia el exterior, y su función es aportar fluidos al líquido seminal, el que transporta a los espermios y permite la fecundación.

El cáncer de próstata es el más frecuente y se encuentra en tercer lugar en lo que respecta a mortalidad por cáncer en hombres. Además, es relevante destacar que es una patología con mucha incidencia en el país, ya que existe una gran cantidad de casos.

Factores de riesgo

Según el doctor Cristian Urzúa, urólogo de Clínica Dávila, la causa exacta de esta enfermedad se desconoce, pero se sabe de algunos factores de riesgo que podrían aumentar las posibilidades de aparición.

En primer lugar, se encuentra el factor etario. El cáncer de próstata da a hombres que están por sobre los 45 años.

En segundo lugar, se habla de un factor hereditario. Tal como aclara el especialista, un hombre que tiene familiares directos que tuvieron esta patología, tiene más posibilidades de contraerla y mientras más familiares se encuentren en esta situación, el riesgo es mayor.

En tercer lugar, se habla de que las personas afroamericanas tienen más probabilidad de tenerlo, e incluso podría presentarse de forma un poco más agresiva.

Finalmente, a pesar de que no está comprobado, se ha estudiado que podría haber una relación del cáncer de próstata con las dietas ricas en grasa y con la obesidad.

En este contexto, es importante que los hombres comiencen a realizarse los exámenes preventivos una vez al año, desde que tienen entre 45 y 50 años, y en caso de tener el factor hereditario, deben empezar a los 40 años.

Exámenes preventivos

A diferencia de otros cánceres, el de próstata tiene herramientas que permiten su detección cuando está en su etapa inicial.

El urólogo aclara que los dos exámenes que debe realizarse un hombre son la medición del antígeno prostático específico, el que se evalúa a través de un examen de sangre, y la prueba física, que consta del tacto rectal que ejecuta el médico en la consulta.

“La palpación es un examen que no genera dolor, es muy rápido, fácil de hacer y no genera molestia, al contrario de lo que creen los hombres”, confiesa el doctor Urzúa.

De esta forma, si el doctor descubre que el antígeno prostático está elevado o encuentra alguna anomalía en la próstata, debe considerarlo como una señal de alerta y realizar estudios complementarios que puedan descartar otras patologías o confirmar el diagnóstico.

Síntomas del cáncer de próstata

A grandes rasgos, se puede clasificar el cáncer de próstata en dos etapas: inicial y avanzada.

Cuando el cáncer de próstata está en una etapa precoz, no presenta ningún tipo de síntoma, he ahí la relevancia de realizarse los exámenes preventivos.

Mientras que cuando se encuentra avanzado, pierde la posibilidad de ser curable y puede dar síntomas a nivel local, como sangramiento u obstrucción; y síntomas a distancia, como dolor en cualquier parte de la estructura ósea, que habitualmente se presenta en la columna.

En ocasiones los hombres confunden los síntomas de crecimiento benigno de la próstata con cáncer. Es natural que con los años la próstata crezca, lo que puede generar algunas sintomatologías.

Tratamiento y secuelas

Básicamente el tratamiento para el cáncer de próstata se puede dividir en dos: curativo y paliativo.

El tratamiento curativo se utiliza cuando el cáncer está en una etapa inicial y hay posibilidades de atacarlo y sanar al paciente. Éste se puede efectuar de forma médica, que implicaría radioterapia, y/o quirúrgica, lo que implica la extracción de la próstata.

A pesar de que es un procedimiento efectivo, puede generar incontinencia e impotencia sexual como secuelas en los pacientes que se someten a él. Éstas pueden quedar en mayor o menor grado, dependiendo de cada caso.

Por otro lado, cuando el cáncer se detecta en etapas avanzadas, éste no puede ser curado, por lo que se utiliza un tratamiento paliativo. Esto quiere decir que a través de hormonoterapia y/o quimioterapia se intenta controlar la enfermedad, para dar una mejor calidad de vida al paciente.