Para entender qué es la bursitis del hombro, primero se debe saber qué es y qué la provoca. La bolsa subacromial es una bolsita (o almohadita) cuya función es amortiguar la fricción entre huesos, tendones y músculos localizados en el hombro. Se encuentra debajo de una parte del omóplato (hueso triangular en la parte superior de la espalda) llamada acromion (de ahí el nombre de “sub acromial”). Cuando esta bursa se inflama, se conoce como bursitis de hombro o bursitis subacromial.

Es una patología que puede ser provocada por deportes de contacto y por mecanismos repetitivos en el ámbito laboral, y se hace más frecuente entre los hombres. Una vez tratada, no requiere controles periódicos, pero al ser una enfermedad que se puede continuar padeciendo durante el tiempo, es importante tomar medidas de prevención.

El síntoma más común de la bursitis es el dolor en la parte externa el hombro. Al inicio de su desarrollo, los pacientes pueden sentir un leve dolor en el hombro al levantar los brazos por encima de la cabeza. Este dolor puede aumentar gradualmente con el tiempo y, finalmente, experimentarse inclusive en reposo. A su vez, la molestia suele intensificarse después de movimientos repetitivos y prolongados, tales como pintar, lanzar una pelota o jugar tenis.

La bursitis subacromial se puede agravar con patologías que coexisten en el hombro, tales como síndrome de pinzamiento sub acromial o una tendinitis cálcica (en el caso de las personas jóvenes); y en cuadros de rotura de manguito rotador o de osteoartritis (que son más comunes en gente mayor).

Diagnóstico

El doctor Gonzalo Díaz, traumatólogo y especialista en hombro de Clínica Dávila, explica que el examen físico es primordial para su diagnóstico. “En la mayoría de los casos, se procede a observar si existe hinchazón, sensibilidad y puntos de dolor. Luego, a través de diversas pruebas físicas, como levantar el brazo del paciente por encima de su cabeza y moverlo en distintas direcciones, se evalúa el nivel de compromiso y dolencia en esta articulación”, comenta.

Asimismo, el examen físico se puede complementar con la solicitud de varios exámenes que pueden incluir:

 

  • Radiografía: para determinar si la causa principal del dolor en el hombro se debe a la osteoartritis o alguna irregularidad ósea.

 

  • Ultrasonido o resonancia magnética: para proporcionar una vista detallada de los tejidos blandos y detectar anomalías, como una bursa engrosada o inflamada o un tendón o músculo dañado.

Tratamiento

El tratamiento para la bursitis del hombro está dirigido, principalmente, a controlar la inflamación de la bolsa y varía según el estímulo que la produjo. En el caso que provenga de una lesión o uso excesivo de la articulación, el tratamiento incluirá reposo y medicamentos para aliviar la inflamación. En otros casos, como la bursitis séptica (que significa que la bursa está infectada), se administrará antibióticos para controlar y prevenir la propagación de la infección. Otro de los tratamientos implementados es la infiltración, donde se aplica antinflamatorios esteroidales de uso local.

Además del uso de analgésicos y antinflamatorios para palear esta dolencia, también se puede indicar terapia física o kinesiológica orientada a modificar factores osteomusculares (relacionado con los músculos, huesos, tendones, articulaciones, cartílagos y ligamentos) que favorecen la bursitis. En aquellos casos de bursitis crónica, se puede recomendar la cirugía.

Tips de prevención

  • Practicar correctamente deporte.
  • Preparar el cuerpo y los músculos previamente (calentamiento).
  • Visitar al doctor al momento de experimentar alguno de los síntomas antes mencionados.