El sueño corresponde a un proceso fisiológico normal del organismo que es reversible y periódico. Se caracteriza por una disminución en la actividad general del cuerpo, una mayor dificultad de respuesta a estímulos externos y una reducción de la movilidad corporal.

Los trastornos del sueño son frecuentes en la población, y pueden presentarse asociados a otras patologías o de manera independiente. A pesar de su frecuencia, en términos médicos han tomado relevancia sólo dentro de las últimas cuatro décadas.

Mireya Balart, neuróloga de Clínica Dávila, señala: “los trastornos del sueño, tales como dormir poco o dormir más de lo adecuado, pueden desencadenar una jaqueca. Amanecerse por ver televisión, excederse con las fiestas, mantener un nivel de estrés alto o permitir que el insomnio frecuente, son actividades que una persona que sufre de cefaleas recurrentes no puede permitir”.

En conclusión, dormir muchas horas, acostarse tarde, no dormir lo suficiente y tener un descanso inadecuado, constituyen un factor de riesgo para la aparición de dolores de cabeza. Uno de los trastornos del sueño más comunes es el insomnio, además de ser uno de los principales motivos de consulta en esta especialidad médica. El insomnio, por definición, corresponde a la incapacidad de poder conciliar el sueño en menos de 30 minutos o la dificultad de poder mantenerlo por toda la noche. No conseguir tener un sueño reparador afecta directamente en la capacidad de vigilia del sujeto durante el resto de la jornada.

Causas del insomnio

Las causas descritas en la literatura pueden ser muy variadas. Aquellas que se señalan a continuación deben ser de conocimiento en la población:

 

  • Nicturia: Corresponde a la necesidad fisiológica de ir al baño por la madrugada. Es considerado normal que al menos esto ocurra una vez por la noche y de manera esporádica. Esto interrumpe el descanso y puede estar relacionada a otras patologías.

 

  • Dolor crónico: Cualquier afección del sistema muscoloesquelético o del sistema nervioso que se caracterice por la presencia de dolor puede deteriorar la calidad del descanso y alterar la habilidad de mantenerse dormido por la noche. Además debe considerarse que esto corresponde a un círculo vicioso que empeora aún más la sintomatología dolorosa.

 

  • Hábitos inadecuados: Se sugiere cuidar la higiene del sueño para favorecer el buen dormir, lo que involucra: horarios establecidos y asignados para dormir, cualquier irregularidad a esta norma puede favorecer la presencia de insomnio. Por otra parte, no es recomendable el consumo de bebidas energéticas o altas en cafeína, ya que aumentan la excitabilidad del sistema nervioso, y, por ende, una persistencia del estado de vigilia. Puede considerarse también el descansar en un espacio sin luz e idealmente no mantener dispositivos electrónicos como celulares o computadores a la mano, que pueden interrumpir el ciclo normal del sueño debido a la luces y notificaciones que emiten.

 

Los trastornos del sueño pueden afectar a cualquier persona. Si usted o algún familiar sufre de alguna de estas alteraciones, no dude en consultar con un médico especialista. En Clínica Dávila podemos ayudarlo a mejorar su sueño y calidad de vida.