La vigilancia activa en cáncer de próstata en un tratamiento no invasivo que permite a ciertos pacientes – diagnosticados con esta condición – ser tratados sin radiación o intervención quirúrgica. ¿Cuál es el beneficio? Que al no ser tratados con métodos tradicionales, no experimentarán secuelas graves, como impotencia sexual o incontinencia urinaria.

Protocolo estricto

Los hombres tratados con vigilancia activa tienen que cumplir con un protocolo estricto que comprende: tipo de diagnóstico, condiciones físicas de la persona y responsabilidad del paciente.

  • Diagnóstico: el paciente debe tener un cáncer biológicamente poco agresivo. Es decir, que su curso progresivo sea muy lento, con escasa posibilidad de diseminarse a otras zonas del cuerpo. Estos tumores se identifican por un Puntaje de Gleason de 6 y corresponden al grupo 1 de riesgo de la clasificación ISUP. El Puntaje de Gleason y la clasificación de ISUP son formas de graduar la agresividad de un cáncer de próstata, Score de Gleason 6 e ISUP 1 corresponden a tumores de baja agresividad. Sólo estos pacientes pueden considerar este tipo de tratamiento.
  • Condiciones físicas: hombre joven, sano, sin enfermedades importantes y activo sexualmente. Con una expectativa de vida mayor a los diez años.
  • Responsabilidad del paciente: debe ser una persona ordenada, capaz de visitar a su médico cada tres meses por un periodo de dos años (inicialmente) y que se realice la biopsia de próstata eco-guiada y la resonancia magnética todos los años. Además, hacerse el examen de sangre que mide el antígeno prostático.

“Para nosotros es una obligación informar al paciente sobre este tratamiento, principalmente porque estamos ofreciendo una alternativa que no perjudica su salud”, declara el doctor Cristián Urzúa, urólogo de Clínica Dávila y especialista en este tema. “También es muy importante señalar que el paciente siempre tendrá la opción de cambiar de tratamiento. Es decir, si en el transcurso del tiempo, la vigilancia activa no complace al paciente, él puede decidir iniciar un tratamiento tradicional. No es algo definitivo, sin embargo, los riesgos son muy acotados, si el paciente se apega al protocolo”, concluyó.

¿Cuándo se cambia la vigilancia activa por un tratamiento tradicional?

  • Cuando el paciente así lo decide.
  • Cuando en controles posteriores se muestra algún tipo de cambio en el cáncer del paciente.