La enfermedad renal crónica, en etapa avanzada o terminal, se produce cuando el riñón ya no es capaz de desarrollar sus funciones fisiológicas. Para enfrentarla existen tratamientos como la hemodiálisis y peritoneodiálisis y, finalmente, el trasplante, que es una alternativa de terapia de reemplazo renal.

Los síntomas que produce la insuficiencia renal se conocen como sindrome urémico, propio de la enfermedad renal crónica muy avanzada, entre los que se encuentran:

  • Náuseas y vómitos matutinos.
  • Decaimiento.
  • Deterioro cognitivo.
  • Prurito o picazón.
  • Edema o retención de líquido.
  • Dificultad respiratoria. que puede llegar a ser severa.

“Existen criterios clínicos y de laboratorio para determinar si el paciente necesita un trasplante”, explica la doctora Andrea Ruiz de Arechavaleta, nefróloga de Clínica Dávila.

Entre estos análisis se cuenta la evaluación de la función renal y su velocidad de deterioro a través de la medición de metabolitos en la sangre, como la urea y la creatinina, que normalmente son eliminados por el riñón. También es importante para el diagnóstico la realización de una ecografía renal, que da cuenta del tamaño y el aspecto de los riñones.

Asimismo, se indica al paciente una batería de exámenes, que van desde pruebas para descartar infecciones, evaluación de la salud cardiovascular y el estudio de tubo digestivo, entre muchos otros.

¿Cuáles son los riesgos de realizarse un trasplante?

Existen riesgos quirúrgicos inherentes a toda cirugía, como el sangrado. Además de esto, existe un muy bajo riesgo de de complicaciones quirúrgicas. Finalmente, existe riesgo de rechazo, principalmente los primeros 3 meses, pero que puede presentarse en cualquier momento del trasplante. En general, el éxito es bastante alto si el seguimiento y la adherencia (cumplimiento) del paciente son adecuados.

“El rechazo al trasplante ocurre en torno al 10% de pacientes. Afortunadamente, con las actuales terapias inmunosupresoras, el riesgo de rechazo ha bajado bastante si lo comparamos con 30 años atrás. El principal riesgo actual es el rechazo crónico, que se produce a largo plazo, principalmente por baja adherencia. Sin embargo, si ocurre un rechazo agudo, existe tratamiento y se puede prolongar la vida del injerto renal en forma exitosa. Para los rechazos crónicos, en tanto, las terapias no han mostrado buena efectividad”, indica la doctora Ruiz de Arechavaleta.

En total, la cirugía del trasplante demora aproximadamente unas tres a cuatro horas; si no se presentan complicaciones, el paciente debe permanecer unos 5 días hospitalizado.

Medidas post cirugía

Con posterioridad a la intervención, deben implementarse una serie de cuidados, que son asumidos entre el paciente, su familia y un equipo médico multidisciplinario. Acá cumplen un rol crucial las enfermeras del equipo. “Los pacientes requieren ser educados sobre todos los ámbitos del trasplante, desde aspectos tan simples como tener que protegerse con mascarilla para evitar contraer infecciones, comer todo cocido, asegurar una ingesta adecuada de agua, medir la orina, presión arterial y temperatura los primeros días del trasplante, tomar los medicamentos diariamente y a la misma hora, conocer sus nuevos medicamentos. Además, nuestra secretaria los ayuda y orienta en todos los procesos administrativos implicados y agendan sus horas médicas según protocolo”, cuenta la especialista.

El nefrólogo realiza controles periódicos con exámenes de función renal, hemogramas, niveles de drogas inmunosupresoras, screening de infecciones, entre otros, dos veces a la semana, durante los primeros quince días. Posteriormente, los controles se van espaciando en el tiempo.

En relación al equipo de trasplante de Clínica Dávila, la doctora Ruiz de Arechavaleta destaca que “es un equipo muy comprometido, con excelentes relaciones interpersonales. Las decisiones se toman siempre en conjunto, de acuerdo a las diferentes perspectivas de quienes formamos el equipo, que incluye cirujanos de trasplante, nefrólogos y enfermeras. Los profesionales tienen una formación de primer nivel, el equipo constantemente se va actualizando en nuevos conocimientos y exiten muchas ganas de seguir creciendo como centro de trasplante”.