La biopsia de próstata eco-guiada es el examen que se utiliza para diagnosticar o comprobar sospecha de cáncer de próstata. Todo tratamiento indicado para esta condición parte por la biopsia.

¿En qué consiste?

El examen consiste en colocar un transductor – vía transrectal – por donde se guía una aguja que tomará muestras de tejido prostático a través de ecografía, permitiendo dirigirse directamente a la zona periférica de la glándula y logrando que la prueba sea lo más precisa posible.

¿Cuándo es necesario realizarse este examen?

  • Cuando se detecta una alteración progresiva en el antígeno prostático. Esto se confirma por medio de una prueba de sangre.
  • Cuando se palpa un nódulo en el examen físico.
  • Cuando la resonancia magnética describe lesiones que dan indicios de sospecha de cáncer.

Preparación

De acuerdo al doctor Pablo Bertelsen, urólogo de Clínica Dávila y especialista en este examen, uno de los primeros requerimientos, del médico al paciente, será solicitar un cultivo de su flora bacteriana intestinal. Este cultivo se realiza en el laboratorio, no es invasivo (la muestra se toma del área perianal) y reconoce los gérmenes resistentes a ciertos tipos de antibióticos. Es importante contar con esta información –  previo a la intervención – pues la tasa de resistencia a los antibióticos ha aumentado (por automedicación) y es fundamental evitar complicaciones infecciosas después del examen.

También se consultará al paciente si está en algún tratamiento de anticoagulantes y si le solicitará la suspensión del uso de aspirina. Debe quedar claro que, antes de suspender cualquier medicamento, primero debe consultarlo con su médico tratante.

Además, se prescribirá antibióticos orales al paciente antes y después del examen, con el objetivo de evitar una sepsis. El día del examen se administrará al paciente un antibiótico endovenoso y debe colocarse un enema evacuante antes de la prueba.

¿Qué esperar durante el examen?

El examen se hace bajo sedación y se coloca anestesia alrededor de la próstata. No es un procedimiento donde se tenga que utilizar anestesia general pero sí es conocido como un examen incómodo. El doctor Bertelsen señala: “Nosotros como equipo, entendemos que el paciente ya lo ha pasado mal con el diagnóstico de un posible cáncer de próstata, por la tanto intentamos que el examen sea lo más tolerable posible. Parte de nuestro rol como médicos es informar al paciente lo que puede esperar y he comprobado que, en la mayoría de los casos, el paciente así lo entiende”, indicó.

El procedimiento dura entre 20 a 30 minutos, pero se cita al paciente alrededor de una hora y media antes para que pueda hacer el trámite administrativo y toda la preparación tranquilamente. Tiene que venir acompañado por una persona.