El síndrome de la vejiga hiperactiva es una patología que genera que la vejiga se contraiga y se vacíe antes de llenarse, por lo que los pacientes que lo padecen pueden llegar a orinar hasta 30 veces en un día.

En general, la vejiga tiene una capacidad de entre 300 y 500 ml, por lo que la producción de orina en un día es de aproximadamente un litro y medio, lo que según el doctor Aníbal Salazar, urólogo de Clínica Dávila, implica que una persona en condiciones normales, debe orinar entre cuatro a siete veces en un día.

Sin embargo, un paciente que tiene una vejiga hiperactiva, tiene una capacidad funcionalmente más pequeña que bordea los 50 o 100 ml de líquido, a pesar de que anatómicamente es el mismo espacio que la de alguien que no tiene el síndrome.

Alrededor de un 17% de la población padece esta enfermedad que tiene un importante impacto negativo en la calidad de vida de los pacientes. Lo anterior, porque orinan muchas veces en el día y en la noche, lo que afecta sus actividades diarias y habitualmente tienen un sueño no reparador.

Síntomas y causas de la vejiga hiperactiva

El especialista explica que el principal síntoma con el que se puede distinguir esta patología es el aumento de la frecuencia miccional, al que se agregan la urgencia miccional, es decir, el deseo repentino de orinar, imposible de inhibir, incontinencia urinaria de urgencia y nocturia (mayor producción de orina en la noche), lo que implica que el paciente se despierta por las noches para orinar.

La nocturia no es necesariamente algo patológico, ya que algunas personas beben demasiado líquido antes de acostarse, por lo que sienten la necesidad de levantarse en la noche, mientras que otras ya se han formado el hábito de hacerlo. En caso contrario, podría ser un síntoma de vejiga hiperactiva.

El doctor Salazar explica que las causas de la vejiga hiperactiva no están claramente definidas, pero sí se sabe que afecta tanto a hombres como mujeres y que se hace más frecuente desde los 50 años en adelante.

Asimismo, agrega que es común que estos pacientes retrasen por años su consulta al urólogo por vergüenza o desconocimiento de que existen formas de mejorarlo, ya que piensan que es una condición propia del envejecimiento y que no tiene solución. Es por lo anterior que son pacientes que suelen aislarse de todo tipo de actividad familiar y social.

Diagnóstico y tratamiento para la vejiga hiperactiva

El estudio de estos pacientes comienza por descartar la infección urinaria con un simple examen de orina, luego se realiza un diario miccional de 24 horas, que es el registro de las micciones y volúmenes orinados en un día, finalmente en algunos casos se requiere realizar una urodinamia, que es un examen invasivo para evaluar el comportamiento de la vejiga y su musculo durante un ciclo miccional.

Hay diversas estrategias de tratamiento, las que se implementan en forma escalada en tres líneas de procedimientos.

En primer lugar, lo que se hace es recetar medicamentos que se encargan de inhibir la contracción del músculo de la vejiga. El resultado de este tratamiento es rápido, en aproximadamente 15 días los pacientes ya saben si hizo efecto o no.

Si los medicamentos no son efectivos, el especialista recomienda terapia kinesiológica para que el paciente aprenda a regular los reflejos a través de un tratamiento que se llama neuromodulación. Se recomiendan por lo menos 10 sesiones antes de evaluar su efecto.

En última instancia, si los procedimientos anteriores no tienen los resultados esperados, la persona puede optar por colocarse toxina botulínica en la vejiga, lo que tiene una duración aproximada de seis a nueve meses. Una vez pasado este período de tiempo, habría que volver a inyectar.

El experto explica que en algunos casos esta patología podría ser crónica, mientras que otros pacientes podrían mejorar después del tratamiento y no necesitarlo más.