Unidad de Arritmias

El ritmo normal del corazón se denomina ritmo sinusal, porque procede del nodo sinusal. El nodo sinusal es un grupo de células situadas en la aurícula derecha que presentan la propiedad de activarse automáticamente.
 
El impulso eléctrico que nace del nodo sinusal en cada activación automática de éste se propaga por el resto del corazón, produciendo su contracción y con ello el bombeo de sangre hacia todo el organismo. La frecuencia sinusal normal varía entre 60 y 100 latidos por minuto.
 
Una arritmia es cualquier alteración del ritmo normal del corazón. Cuando el corazón late demasiado rápido se denomina taquicardia y cuando el ritmo es lento hablamos de bradicardias.
 
Las arritmias suponen una causa frecuente de consulta médica. Los síntomas que producen son palpitaciones, dolor en el pecho, mareos, pérdida de conocimiento (síncope) o incluso la muerte. En ocasiones las arritmias pueden pasar desapercibidas para el paciente.
 
Originariamente las taquicardias eran tratadas con fármacos, globalmente llamados antiarrítmicos. Según la forma en que actúan los fármacos antiarrítmicos se clasifican en 4 clases, la elección de cada uno de ellos depende del tipo de arritmia y características del paciente. Hoy en día, el desarrollo del tratamiento de las arritmias con catéteres llamado ablación y sus buenos resultados en la mayoría de las taquiarritmias ha relegado al tratamiento farmacológico a un segundo plano.
 
¿Qué es y para qué sirve una ablación con radiofrecuencia?
 
La ablación con radiofrecuencia es una forma de tratar distintos tipos de taquicardias (ritmos cardíacos anormalmente rápidos). Ésta consiste en encontrar aquella zona enferma del corazón que origina la taquicardia y eliminarla. Generalmente la ablación con radiofrecuencia requiere que se realice previamente un estudio electrofisiológico, con el que se llega al diagnóstico definitivo de la taquicardia. Ya que ambos procedimientos tienen muchas fases en común, se suelen hacer integrados en uno solo.
 
¿Cómo se realiza una ablación con radiofrecuencia?
 
Para realizar una ablación con radiofrecuencia se introducen, al igual que para un estudio electrofisiológico, varios catéteres por punción en una o varias venas. Estos catéteres son cables eléctricos muy finos que se avanzan guiados por rayos X a través de las venas y se ponen en lugares concretos del corazón. Ello permite estudiar la activación eléctrica del corazón durante la taquicardia y ver dónde se origina ésta.
 
Posteriormente se lleva el catéter de ablación hacia este punto y se aplica energía de radiofrecuencia, que produce una pequeña quemadura de pocos milímetros. Normalmente hay que hacer varias aplicaciones de radiofrecuencia. A veces la taquicardia viene de las cámaras 
 
cardíacas izquierdas a las que no se puede acceder desde las venas, por lo que hay que pinchar la arteria femoral (ingle) o atravesar el tabique que separa la aurícula derecha de la izquierda (punción transeptal).
 
El procedimiento se realiza habitualmente con anestesia local en la zona de punción. Durante el procedimiento el paciente está consciente y puede comunicarse con los médicos y enfermeras. Algunas arritmias que pueden aparecer durante la prueba requieren un “choque eléctrico” para su terminación, que se hace bajo un breve periodo de anestesia general. Las ablaciones en niños o pacientes poco colaboradores también se hacen bajo anestesia general. La duración del procedimiento es muy variable dependiendo de la dificultad de cada caso; el 
promedio es de 4 horas. Dependiendo de la taquicardia a tratar, del resultado de la ablación y de la situación clínica del paciente, éste podrá irse a casa al día siguiente o seguir ingresado varios días.
 
¿Qué resultados tiene?
 
La ablación con radiofrecuencia tiene un porcentaje de éxitos variable según el tipo de taquicardia. La probabilidad de curación de las taquicardias más habituales es superior al 90% con una sola sesión de ablación y superior al 95% tras varias sesiones.
 
Dentro de las arritmias existen aquellas que producen que la frecuencia cardíaca disminuya en forma significativa, tanto que puede determinar que un paciente se desmaye (sincope). En estos casos puede ser necesario el implante de un marcapaso.
 
¿Qué es y para qué sirve un marcapasos?

Es un dispositivo que se encarga de mantener la frecuencia cardíaca en pacientes que tienen alterado su sistema de regulación del ritmo cardíaco. Consta de un generador de impulsos eléctricos y un cable que conecta el generador de impulsos con el corazón.
 
¿Cómo se implanta un marcapasos?
 
El generador de impulsos eléctricos se implanta normalmente en el pecho, debajo de la piel, y el cable se introduce por una vena que pasa por esa zona. La operación se hace con anestesia local, se suelen administrar antibióticos para prevenir las infecciones y puede ser necesario inyectar contraste radiológico para ver el trayecto que siguen las venas y su tamaño. En algunas ocasiones durante la intervención surgen situaciones inesperadas que pueden hacer variar el procedimiento que estaba previsto en bien del paciente.
 
Durante al menos las primeras veinticuatro horas se debe guardar reposo en cama para evitar que se produzca un hematoma y que el electrodo se desplace. Después de este tiempo el paciente se podrá levantar aunque será conveniente que en los próximos días evite hacer movimientos con el brazo del lado en que lleva el marcapasos. Aproximadamente a la semana se retiran los puntos de sutura y el paciente ya puede hacer una vida normal.
 
El marcapasos se alimenta por una batería interna. La duración de esta batería variará dependiendo entre otras cosas del tipo de marcapasos y de las veces que tenga que estimular el corazón; la media se sitúa en torno a 7 años. Cuando se agota el generador hay que recambiarlo por otro similar mediante una nueva intervención, generalmente en el mismo lugar que la primera. Si el cable está en buen estado no hace falta sustituirlo, lo que facilita y acorta considerablemente el procedimiento.
 
Actualmente se dispone de modernos marcapasos que además de tratar las pulsaciones bajas también ayudan en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca, estos marcapasos se llaman resincronizadores. Además, hay pacientes con arritmias ventriculares graves que ponen en riesgo su vida. Para estos pacientes existen unos marcapasos que pueden tratar estas arritmias, se llaman desfibrilador automático implantable.
 
En nuestra clínica realizamos todos estos procedimientos. Recientemente hemos incorporado nuevas tecnologías, como el sistema de navegación tridimensional CARTO que nos permite tratar con mayor precisión las arritmias a través de la ablación. Siendo un excelente apoyo para la ablación de fibrilación auricular y arritmias ventriculares.


Dr. Mauricio Moreno Salazar, Coordinador