La tendinitis del hombro se refiere, en la mayoría de los casos, a la lesión del manguito rotador (nombre que se da a los tendones encargados de elevar y rotar el brazo, actuando en colaboración con otros músculos del hombro). Los tendones del manguito rotado son cuatro: subescapular, supraespinoso, infraespinoso y redondo menor.

El dolor del manguito rotador es común en deportistas y también en personas de mediana edad. Los deportistas que usan sus brazos por encima del nivel de la cabeza para nadar, jugar béisbol y tenis son particularmente vulnerables. También lo son quienes levantan pesos o hacen actividades con los brazos por encima del nivel de la cabeza como empapelado de una muralla, trabajo en la construcción o pintura de grandes extensiones.

El dolor, a su vez, podría desarrollarse como resultado de una lesión menor. A veces ocurre sin causa aparente.

Síntomas

“El dolor del manguito rotador, comúnmente, causa inflamación local y dolor en la parte frontal del hombro. Se puede experimentar malestar y rigidez cuando se levanta el brazo, también cuando esta extremidad desciende desde una posición elevada. Las molestias iniciales pueden ser leves. Por este motivo, es muy frecuente que los pacientes no busquen tratamiento en una etapa temprana”, señala el doctor Gonzalo Díaz, traumatólogo y especialista de hombro de Clínica Dávila.

Los síntomas pueden incluir:

  • Dolor leve que está presente en actividad o en reposo.
  • Dolor que irradia desde la parte frontal del hombro a la parte lateral del brazo.
  • Dolor súbito con movimientos de levantar pesos y extensión.

Sin embargo, a medida que el problema avanza y mientras no se busque atención médica oportuna, los síntomas pueden aumentar:

  • Dolor durante la noche.
  • Pérdida de la fortaleza y el movimiento.
  • Dificultad para realizar actividades que ponen al brazo detrás de la espalda (como abotonarse o subir un cierre).

Diagnóstico

Al igual que muchas lesiones de este tipo, el diagnóstico se basa en el examen físico realizado por el doctor y en el estudio mediante imágenes.

El examen físico se utiliza para evaluar si el paciente está sensible ante la presión del área o si existe una deformidad. Para medir el rango de movimiento del hombro, se solicita colocar el brazo en varias posiciones. También se comprobará la fortaleza del brazo y se observará si hay otros problemas con la articulación del hombro. Adicionalmente se podría examinar el cuello para asegurarse que el dolor no viene de un “nervio pinzado” y de esta manera descartar otras condiciones, como la artritis.

En cuanto al estudio por imágenes, se suelen ocupar dos:

  • Radiografías (rayos X): Debido a que las radiografías no muestran los tejidos blandos del hombro, como el manguito rotador, estas imágenes simples de un hombro con estas características, por lo general, son normales o pueden mostrar una pequeña protuberancia ósea. Usualmente sirven para evaluar las características óseas del hombro.

 

  • Resonancia magnética (MRI) y ultrasonido: Estos estudios pueden entregar información mediante imágenes de tejidos blandos, como los tendones del manguito rotador. En ellos se puede detectar líquido o inflamación en la bolsa y tendones, como también informar de lesiones intra y extra articulares.

Tratamiento

Una vez diagnosticada la tendinitis, el médico se enfoca en reducir el dolor y restablecer la función del brazo. Para planificar el tratamiento, el especialista tomará en consideración la edad, nivel de actividad y salud general del paciente. En la mayoría de los casos, inicialmente se recurre al tratamiento no quirúrgico que puede implicar varias semanas o meses de recuperación, tiempo después del cual muchos pacientes experimentan una mejoría y rehabilitación gradual de la función.

Este tratamiento se basará en reposo funcional de la extremidad, medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, terapia física e inyección de corticoesteroides (según el caso del paciente).

Cuando el tratamiento no quirúrgico no alivia el dolor, se puede recomendar la cirugía, procedimiento que tiene como objetivo crear más espacio para el manguito rotador, removiendo porción inflamada de la bursa. Para esto, existe la acromioplastia o descompresión subacromial (donde se remueve parte del acromion) o la artroscopía (donde en dos o tres punciones pequeñas alrededor del hombro e insertando un endoscopio fibroóptico conectado a una cámara de televisión se puede remover hueso y tejido blando).

Una vez tratada la tendinitis, no requiere controles periódicos. Es una enfermedad que depende de las medidas de prevención que tome la persona y en cualquier caso es una condición recuperable.

 Otros datos interesantes

  • La tendinitis del manguito rotador se puede agravar con patologías que coexisten en el hombro, tales como el síndrome de pinzamiento sub acromial o una bursitis crónica.

 

  • El género no influye en esta condición.

 

  • La prevención está dada por una correcta preparación física y deportiva, así como un adecuado manejo de la medicina laboral.

 

  • No es una condición determinada por factores genéticos, aunque existen indicios de alteraciones de la constitución del colágeno y las fibras que forman los tendones, así como alteraciones en la anatomía del hombro que favorecerían la aparición de la tendinitis.

 

  • Asimismo puede ser provocado por deportes de lanzamiento como también en una práctica inadecuada o entrenamientos de gimnasio. Aun así, existe un grupo importante de pacientes que presentan una tendinitis sin haber practicado deportes y esto se debe a factores intrínsecos de cada persona (la que los hace susceptibles de presentar esta patología).