La epilepsia es una condición crónica provocada por actividad eléctrica que no es normal, que genera como expresión final un sinnúmero de síntomas que habitualmente son llamados crisis.

Las crisis van a variar dependiendo de la red neuronal del cerebro que estén atacando. Éstas pueden ser generalizadas, lo que implica las clásicas convulsiones; o focales, lo que puede implicar una desconexión momentánea, movimientos involuntarios de una extremidad o parte del rostro, pérdidas del conocimiento breves o sensaciones de despersonalización.

Para realizar un correcto diagnóstico de la enfermedad, lo más relevante a considerar son los síntomas del paciente. Para catalogar la epilepsia, una persona tiene que haber tenido al menos dos de los eventos mencionados anteriormente, además deben ser breves, por lo que no tendrían que durar más de un minuto; estereotipados, es decir, en un mismo paciente son más o menos similares; y crónicos, lo que implica que se repiten en el tiempo.

Las causas de esta enfermedad se pueden clasificar en primarias y secundarias. Dentro de las primarias, están las genéticas, que son asociadas a tipos de enfermedades hereditarias y las que se relacionan a trastornos específicos de las neuronas. Mientras que las secundarias se desencadenan producto de otra enfermedad, por ejemplo, un trauma, una meningitis, una lesión del cerebro o tumores, entre otras.

Según el doctor Hernán Acevedo, neurocirujano de Clínica Dávila, la causa de la epilepsia va a depender de la etapa de la vida en la que se presente. “En general en los niños, lo más frecuente es que sean causas hereditarias o genéticas, en cambio en alguien adulto, mayor de 40 años, uno tiende a pensar en algo secundario”, aseguró el profesional.

Además, el especialista aseguró que existen dos tipos de epilepsia, las refractarias, es decir, las que no responden a medicamentos, y las no refractarias, que son las que si pueden ser tratadas con remedios.

“Cuando se habla de refractaria, significa que, en un diagnóstico acertado y correcto, y con un tratamiento adecuado de uno, dos o más fármacos, el paciente sigue teniendo crisis”, explicó el doctor Acevedo.

Conforme a lo aclarado por el experto, es muy relevante controlar las crisis, porque son una estimulación al trabajo de las neuronas, lo que las hace trabajar al máximo y si las crisis son incontrolables, terminan por afectar la capacidad intelectual de quien las padece.

¿Cómo controlar las crisis de una epilepsia refractaria?

La mejor forma de manejar las crisis de una epilepsia que no responde a medicamentos, es mediante una cirugía. Sin embargo, es relevante destacar que no todas las personas que padecen esta condición son candidatas a cirugía.

Para saber esto, el paciente debe someterse a una serie de exámenes que permita a los profesionales médicos saber en qué parte del cerebro está atacando la epilepsia y así tomar una determinación.