La obesidad constituye hoy una de las principales preocupaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y de las políticas públicas de Chile. Ya considerada como una pandemia, el sobrepeso y obesidad en Chile tiene índices alarmantes, liderando los rankings a nivel internacional. Según la última Encuesta Nacional de Salud que comprende los años 2016 y 2017, 74% de los chilenos tiene sobrepeso y 86% es sedentario, mientras que 32% sufre de obesidad, y 3% de obesidad mórbida. En el mundo, el 44% de los casos mundiales de diabetes, el 23% de cardiopatía isquémica y un porcentaje importante de determinados cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad”, señala la OMS.

En Clínica Dávila, el cirujano especialista en cirugías bariátrica y digestiva, doctor José Amat, señala que son tres los tipos de pacientes más recurrentes en este tipo de procedimientos: El paciente obeso, los obesos diabéticos, y los pacientes que han vuelto a ganar peso después de una cirugía bariátrica. Señala, además, que las mujeres son pacientes más recurrentes que los varones, y que cada día se atienden más adolescentes y jóvenes, aunque el rango más frecuente es entre los cuarenta y los cincuenta años.

¿Qué es una cirugía bariátrica?

Se conoce como cirugía bariátrica aquella intervención quirúrgica para tratar la enfermedad de la obesidad y obesidad mórbida, entendiendo la obesidad como un sobrepeso excesivo que pone en riesgo la salud y calidad de vida, correspondiente a tener un índice de masa corporal (IMC) o relación entre peso y talla, superior a cuarenta. La obesidad “es una enfermedad porque tiene todas las propiedades de una enfermedad. Es decir, compromete la salud del organismo, y disminuye los años y calidad de vida”, señala el profesional de Clínica Dávila.

Existen diferentes tipos de cirugías bariátricas:

 

  • Restrictivos: Este tipo de procedimiento cambian el tamaño del estómago para reducir la ingesta de alimento en grandes cantidades, manteniendo las funciones del aparato digestivo intactas

 

  • Malabsortivos: Estos cambian la forma en la que el aparato digestivo lleva a cabo sus procesos, cambian el trayecto de la comida, evitando que pasen por una parte del estómago y del intestino delgado que absorben calorías.

Dentro de esos dos tipos, que pueden combinarse, existen también distintas técnicas para realizar las intervenciones, según señala el especialista de Clínica Dávila. El 70% de las personas atendidas en la clínica corresponden a Manga Gástrica, mientras que el Bypass suma treinta por ciento de las atenciones.

La Manga Gástrica es una operación donde se reduce en 80% el volumen del estómago, dejando un tubo no distensible, es decir rígido, que limita la cantidad de alimento que se come, produciendo una baja de peso importante. Esta técnica tiene la particularidad de eliminar la Grelina, una hormona que se ubica en el estómago y que estimula el apetito. “Es una operación que se asocia con un período prolongado en que tenemos poca hambre, que dura entre ocho meses y un año después de realizada la intervención”, señala José Amat. Este procedimiento es recomendado para los casos de obesidad de hasta cincuenta kilos de sobrepeso.

Por otro lado, el Bypass Gástrico se recomienda para los casos de obesidad donde el sobrepeso excede los cincuenta kilos, así como también para pacientes diabéticos, por sus efectos metabólicos, sean obesos o no. El Bypass representa 30% de las atenciones en Clínica Dávila. La intervención consiste en dividir en dos partes el estómago, dejando una parte bloqueada que no recibe alimentos. Además, los alimentos son menos asimilados por una fracción del estómago, teniendo un efecto mixto, restrictivo y malabsortivo.

¿Puede fallar la cirugía bariátrica?

Según señala el especialista de Clínica Dávila, alrededor de 20% y 25% de los pacientes sometidos a cirugías bariátricas presenta fallas tras la cirugía, comprendiendo como “falla” que se recupere más de 20% o 30% del peso que se perdió gracias a la intervención, y puede suceder en cualquiera de las operaciones antes mencionadas. Comenta además el profesional, que esta anomalía se presenta después de los dos años de realizada la intervención, es decir, después de que los pacientes bajaron de peso, se estabilizaron y obtuvieron los beneficios de la cirugía, pero que no logran cambiar sus hábitos de vida y vuelven a aumentar de peso por malas conductas alimentarias y de sedentarismo. “Es muy raro volver a ganar el 100% del peso que uno perdió con la cirugía, pero cuando una persona obtiene más de 50%, cae de nuevo en la posibilidad que reaparezcan enfermedades asociadas a la obesidad”, indica. Puede además considerarse una intervención no exitosa si no se recupera tanto peso, pero las enfermedades como hipertensión o problemas de colesterol vuelven a aparecer.

Existe un porcentaje mínimo de casos de cirugía no exitosa porque la manga o estómago se dilatan permitiendo más ingesta de comida. Estos pacientes “tienen una segunda chance de tener una cirugía revisional, destinada a ir a corregir estos defectos y volver al estado anterior”, señala el cirujano. En su mayoría, son los varones quienes suelen acudir de nuevo a la consulta, principalmente por no haber logrado mantener un estilo de vida saludable que incluyera una dieta adecuada y actividad física frecuente.