El prolapso es un descenso de los órganos genitales de la mujer a través de la vagina, sobrepasando la vulva, producto de un debilitamiento del piso pélvico.

Esto puede involucrar a la vagina, vejiga, el recto y/o útero, dependiendo del compartimento al que afecte.

Si la patología se presenta en el compartimento anterior, se comprometen la vejiga y la vagina, en cambio, en el caso del compartimento superior, es el útero el que desciende a través del tubo vaginal. Cuando el prolapso afecta al compartimento posterior, el que sale es el recto, según explica el doctor de Clínica Dávila, Jaime Roa, Gineco-obstetra especialista en prolapsos. Asimismo, aclara que puede afectar sólo a un compartimento, a dos de ellos o todos a la vez.

Causas y síntomas

El especialista explica que el prolapso es una dolencia multifactorial, pero que en general tiene relación con el embarazo, producto de la exigencia que se provoca a los tejidos por el peso durante toda la gestación; y el parto, ya sea normal o cesárea. Esto va a depender de los cuidados que tenga la paciente en el post parto inmediato y el trato que le dé el equipo médico al piso pélvico.

Los síntomas de esta patología son bastante evidentes, ya que las mujeres comienzan a experimentar una sensación de bulto o un aumento de volumen genital en la vulva. Además, empiezan a tener problemas para orinar y defecar. En ocasiones, puede tener una fuerte relación con la incontinencia urinaria (link al artículo de incontinencia urinaria), lo que claramente va a afectar su calidad de vida.

Tratamientos para el prolapso genital

El examen físico es lo más relevante para hacer el diagnóstico de los prolapsos, sin embargo, es probable que el doctor vaya a realizar un estudio complementario para comprobar si es que la vía urinaria está comprometida y de ser así, ofrecer la mejor posibilidad de tratamiento.

Existen dos formas de tratar esta enfermedad. En primer lugar, se encuentra la cirugía, existen diferentes técnicas de corrección, pero el objetivo es el mismo: restaurar la anatomía de la mujer y dejar una vagina funcional, es decir, que pueda mantener una vida sexual activa.

En esta cirugía se repara el piso pélvico con los propios tejidos de la paciente, sólo en algunos casos muy específicos, se utiliza la técnica de restauración a través de mallas.

Cuando una paciente no puede ir a cirugía se utiliza una segunda técnica, los pesarios.

Los pesarios son un dispositivo muy antiguo que se introduce a la vagina y ayudan a recolocar los órganos en su lugar, dando más seguridad y soporte a la mujer. Existen de diferentes formas y tamaños, para acomodarse a cada caso, dependiendo de su gravedad.

Además, los pesarios pueden ser utilizados en mujeres cuyo prolapso es tan grande que no pueden ser operadas de inmediato. En estos casos el pesario se utiliza de forma transitoria para reducir el prolapso y luego ser operada, aclara el doctor Roa.