¿Cómo afectan los rayos UV a la vista?

Aunque no podemos ver el color que emite la radiación ultravioleta, esta tiene un potencial dañino para nuestros ojos. Invierno o verano, nuestra vista está expuesta a ella, afectando en distintos niveles. Conoce algunas claves para tener presente y protegernos de sus efectos acumulativos.

Se acerca el fin del verano, y con él, los meses de mayor intensidad de la radiación ultravioleta. Es en este periodo estival cuando más consciencia tenemos de los daños que este tipo de rayos solares puede ocasionar a la vista y cuando recurrimos a lentes especiales para protegernos. Sin embargo, para los ojos, la radiación UV continúa haciendo su efecto durante todo el año y estos pueden hacerse acumulativos.

Los seres humanos somos incapaces de percibir los rayos ultravioleta, pero eso no significa que su acción deje de afectarnos, el daño que este tipo de rayos solares puede producir en los ojos ocurre en tres niveles:

En la superficie, a nivel de la piel (los párpados), la conjuntiva, que es el tejido que rodea el globo ocular y a nivel de la córnea, que es la parte frontal del ojo y que hace de lente; luego, a nivel del cristalino, que es el que nos permite enfocar los objetos a distintas distancias, y en un tercer nivel, el más profundo, que es en la retina, una especie de tela compuesta por neuronas en la que se proyectan las imágenes.

Respecto de los daños que se pueden presentar en la superficie, están los que se producen en la piel, siendo los más graves los tumores o carcinomas, e incluso melanoma, que es un cáncer cutáneo particularmente agresivo. A nivel del tejido conjuntivo, puede producirse la pingüecula, que es la degeneración de la conjuntiva inducida por los rayos UV. Esta es una capa transparente que empieza a degenerar y tomar un tono amarillento. El ojo se pone rojo, con una sensación como de si le hubiese entrado una basura.

Otra lesión de la conjuntiva es el pterigión que es una lesión que, si bien es de lento crecimiento, cuando va creciendo puede en los casos más extremos producir pérdida de la visión.

A nivel de la córnea, puede producirse queratitis actínica, comúnmente conocida como “queratitis del esquiador”, que trae muchísimo dolor, y que se produce entre 12 a 18 horas después de la exposición. Dolor y visión borrosa, que puede llegar a percibirse como una ceguera temporal, son algunos de sus síntomas.

A nivel del cristalino, pueden producirse las conocidas “cataratas”. Estas si bien se presentan con mayor frecuencia en personas mayores, no son exclusivas de ellas. El cristalino se pone opaco y se pierde visión, de manera lenta, pero progresiva.

Por último, el daño más severo, que puede ser irreversible, es a la retina, pudiendo producirse una “ceguera central”. La persona afectada no puede fijar la vista en un punto, impidiéndole realizar actividades como leer, aunque es posible que mantenga vista periférica, es decir, ver por los lados.

La clave está en prevenir

El daño por rayos UV es acumulativo y en la mayoría de los casos no es reversible. “De ahí la importancia del autocuidado desde que se es pequeño”.

Respecto de las afecciones más comunes como la pingüecula y el pterigión, estas pueden corregirse con cirugía. Las cataratas están también entre las más frecuentes, aunque no todas tienen su origen o relación a los daños que producen los rayos UV, estas pueden producirse también por otros factores”.

Por otra parte, el que en verano la exposición a los rayos UV sea más intensa, no significa que no la haya durante el invierno. De hecho, los rayos UV penetran las nubes, incluso estas pueden actuar como reflejo de los rayos. Asimismo, hay superficies como el agua, la nieve y el arena que también actúan como reflejo de los rayos UV, por lo que al estar entre este tipo de medio, hay que tener especial cuidado. Igualmente, desde el punto de vista de las lesiones de retina, los niños son más sensibles a los rayos ultravioleta, porque cuando envejecemos el cristalino se va haciendo más opaco, por lo que sirve de protección.

Respecto de la prevención del daño, la medida sigue siendo tomar las precauciones al momento de la exposición, a través del uso de lentes de sol con filtro 100% contra los rayos UV. “La protección no tiene que ver con el grosor, color o claridad de los lentes. Además, idealmente, estos debieran ser curvos para proteger de la luz lateral, y debieran usarse durante todo el año”.

Artículo desarollado en conjunto con Dr. Patricio Guerrero