Cómo prevenir el virus hanta tras los incendios

Los incendios hacen que los ratones de cola larga, portadores del Virus Hanta, evacúen a zonas donde puede haber presencia humana, por lo que aumenta el riesgo de infección con este peligroso virus. Es por esto que la infectóloga de Clínica Dávila, doctora Gloria Marín, entrega algunas recomendaciones para evitar su contagio.

 

Los incendios que aún afectan con fuerza a la zona centro-sur del país, además del devastador daño que han dejado, esconden una nueva amenaza: posibles apariciones de casos de Virus Hanta. Esto, porque el fuego hace que los ratones de cola larga, portadores del virus, y que en Chile se les encuentra desde el extremo sur del desierto de Atacama hasta la Región de Magallanes, evacúen también hacia zonas semi-urbanas o urbanas, aumentando de esta forma el riesgo de infección de este agresivo virus.

“La infección por Hantavirus se presenta tras la inhalación del virus que se encuentra alojado en deposiciones, orina y saliva de roedores de cola larga”, explica La infectóloga de Clínica Dávila, doctora Gloria Marín. “Otras posibles vías de inoculación son las mucosas (de los ojos, nariz o boca), mediante el contacto de las manos contaminadas con el virus o por contacto estrecho con un paciente que se haya contagiado, especialmente durante la fase en que aún no se presentan los síntomas”.

La doctora Marín indica que entre los síntomas de alerta, que varían en gravedad, se encuentran la fiebre elevada sobre 38º y escalofríos; Cefalea o dolor de cabeza; Mialgias o dolor muscular; Síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos o diarrea; Tos inicialmente seca, luego más húmeda o productiva y baja de plaquetas, y en los casos más críticos o avanzados, el síndrome cardiopulmonar por Virus Hanta, que se asocia a una progresiva dificultad para respirar hasta llegar a la insuficiencia respiratoria y a fiebre hemorrágica, de alta mortalidad si no recibe la atención adecuada.

“Es importante saber que quien se contagie puede iniciar síntomas hasta 6 semanas después de la exposición al virus, aunque el tiempo de incubación promedio es de 18 días”, agrega la especialista.

Respecto de los factores de riesgo que inciden en el contagio, la doctora de Clínica Dávila indica que durante la primavera y el verano hay más posibilidades, por cuanto las personas salen más a hacer actividades al aire libre en campos y bosques, eventualmente exponiéndose al virus. “También el desarrollo de actividades rurales o en áreas forestales, manipulación de leña, la existencia de roedores en el ambiente que rodea a las casas y la reapertura de domicilios no habitados o espacios cerrados como bodegas durante el periodo invernal o por mucho tiempo, son factores que aumentan el riesgo de contagio”, agrega la doctora Gloria Marín.

Finaliza señalando que puede resultar crítico una atención oportuna para el tratamiento y sobrevida del paciente. “De presentarse los síntomas anteriormente descritos, es fundamental asistir a un centro de salud que cuente con unidad crítica de pacientes UCI”.

Recomendaciones para prevenir el contagio:

• Mantener despejado, limpio y libre de elementos que sirvan de alimento o refugio para los roedores alrededor de las viviendas y edificaciones.
• Desmalezar y mantener corto el pasto en un perímetro de 30 metros alrededor de la vivienda (Franja Sanitaria).
• Ventilar por al menos 30 minutos los espacios que hayan permanecido cerrados por mucho tiempo antes de ingresar.
• Si se hace senderismo o paseos, hacerlo sólo por caminos o senderos habilitados.
• Mantener la basura doméstica en recipientes cerrados resistentes a roedores.
• Después de alimentar a las mascotas, guardar la comida fuera del alcance de los roedores, especialmente en la noche.
• Proteger a los depredadores naturales tales como zorros, aves rapaces como búhos o peucos, quiques y culebras.