Aprenda a disminuir el riesgo de un ataque cerebral

El Accidente Cerebro Vascular (ACV) es una de las primeras causas de muertes en nuestro país y cada año se registran alrededor de 25 mil nuevos casos, cuya principal consecuencia es la discapacidad que provoca en los adultos.

 

Los ACV se producen sin previo aviso, cuando se detiene el flujo de sangre a una parte del cerebro. Estos se dividen en dos grandes grupos: isquémicos y hemorrágicos. El primero, también denominado infarto cerebral, es el más frecuente de los accidentes vasculares y se genera por la obstrucción de un vaso sanguíneo, alterando la circulación de la sangre al cerebro. El segundo, es ocasionado por la rotura de una arteria, que desencadena una hemorragia cerebral.

El accidente cerebro vascular isquémico es el responsable de casi el 80 por ciento de los ACV, estos bloqueos provienen de tres afecciones: la formación de un coágulo dentro de un vaso sanguíneo en el cerebro, llamado trombosis; el movimiento de un coágulo que viene desde otro lugar del cuerpo, llamado embolia y por el estrechamiento de una arteria dentro del cerebro o que se dirige hacia él, denominado estenosis. El ACV hemorrágico ocupa el segundo lugar en la lista.

Quienes pueden sufrir un ACV
El peligro de sufrir un accidente vascular encefálico aumenta en la medida que crece el número y la severidad de los factores de riesgo; no obstante no significa que vaya a ocurrir. La edad es un factor influyente, el ACV se duplica por cada década, entre los 55 y 85 años.

Asimismo, los hombres tienen mayor probabilidad de sufrir un ataque cerebral, pero las mujeres mueren más por esta causa y, por último, está la predisposición hereditaria, es decir, hay mayor probabilidad cuando en la familia hay casos como por ejemplo, de hipertensión arterial o diabetes, que corresponden a una de las múltiples enfermedades que aumentan el factor de riesgo de presentar un ataque cerebral.

Signos de advertencia

Es importante estar alerta a las señales que entrega nuestro organismo y consultar a un especialista en caso de observar síntomas.

5 síntomas que podrían alertar de que se está frente a un ACV:
• Disminución de sensibilidad o debilidad facial, del brazo o la pierna, especialmente de un lado del cuerpo.
• Alteración del lenguaje y dificultad para expresarse. Si el paciente habla incoherencias o no se entiende lo que quiere decir.
• Dificultad para ver con uno o ambos ojos.
• Mareos, pérdida del equilibrio o la coordinación.
• Dolor de cabeza grave súbito sin causa conocida.

Cómo prevenir
• Mantener un peso adecuado
• Realizar actividad física regular: de preferencia tres veces por semana durante 30 minutos.
• Controlar la presión arterial y mantener una dieta baja en sodio.
• Controlar los niveles de azúcar en sangre.
• Evitar el consumo de tabaco y alcohol.
• Consultar al médico si observa pulso irregular, palpitaciones, dolor torácico, falta de aire o mareos.

Información desarrollada en conjunto con Evelyn Benavides neuróloga de Clínica Dávila.