Unidad Cefalea

Tiene como objetivo el manejo de los dolores y molestias localizadas en cualquier parte de la cabeza, en los diferentes tejidos de la cavidad craneana, en las estructuras que la unen a la base del cráneo, los músculos y vasos sanguíneos que rodean el cuero cabelludo, cara y cuello.
 
La cefalea es el principal motivo de consulta en neurología, y el principal grupo que padece estos dolores son las mujeres,  alterando  su desempeño y limitando sus actividades.
 
Causas principales: 
  • Herencia: Una gran mayoría de pacientes migrañosos tienen padres o hermanos con migraña. Aunque la forma de herencia no está totalmente establecida, en algunas formas especiales de migraña (migraña hemipléjica familiar) ya se ha identificado el gen que la transmite situado en el cromosoma 9.
  • Edad: Existe migraña en la infancia; aunque es menos frecuente. A estas edades la migraña se presenta por igual en niños y niñas. A partir de la pubertad y debido a los cambios hormonales, se dispara la incidencia de migraña en las mujeres.
  • Estrés: Factor gatillante más relevante de las crisis. No debe confundirse con la cefalea de origen tensional (ésta es dolor por contractura muscular).
  • Alimentos: Chocolate, cacao, vainilla, plátano, frutos secos, cítricos, aditivos de comidas basura, salchichas, quesos fermentados, picantes (alimentos que contengan sustancias con tiramina, glutamato monosódico).
  • Alcohol: Independientemente del tipo, sin embargo, los vinos tintos que contienen taninos suelen desencadenar migraña con mayor frecuencia. 
  • Cambios hormonales: La incidencia de la migraña se dispara en las mujeres tras la aparición de la menstruación. La migraña suele empeorar con la ovulación y la menstruación, así como con la toma de anticonceptivos orales. El embarazo suele mejorar transitoriamente la migraña y muchas mujeres mejoran extraordinariamente cuando desaparece la menstruación.
  • Cambios climáticos: No existe un patrón climatológico para la migraña, pero el calor y la exposición al sol son detonantes importantes.
  • Falta o exceso de sueño.
  • Fármacos (vasodilatadores, nitritos, etc...).
Si bien el dolor de cabeza es un trastorno generalmente benigno y transitorio que en la mayor parte de las ocasiones cede espontáneamente o con la ayuda de algún analgésico, puede estar también originada por una enfermedad grave que ponga en peligro la vida del paciente, como meningitis, tumor cerebral o hemorragia subaracnoidea. Por otra parte ciertas formas de cefalea como la migraña, aunque no tienen consecuencias graves, causan mucho sufrimiento a quien las padece.
 
El diagnóstico médico se basa en tres pilares: Historia clínica, exploración del paciente y pruebas complementarias.
 
El médico puede recomendar la realización de diferentes pruebas complementarias en casos seleccionados, en muchas ocasiones los datos principales provienen del interrogatorio y de las características localización e intensidad del dolor. En la cefalea de origen inflamatorio – infecciosa es usual la solicitud de estudios analíticos, entre ellos el hemograma, la VHS y la PCR.
 
También pueden solicitarse radiografías de cráneo y columna cervical si se sospecha sinusitis o lesiones óseas, pero los exámenes de mayor utilidad son la  tomografía axial computarizada (TAC) o resonancia magnética nuclear (RMN) para estudiar con detalle el tejido cerebral y detectar estructuras anómalas como tumores cerebrales.
 
¿Cuándo contactar a un profesional médico?

Estás experimentando "el peor dolor de cabeza de la vida".
  1. Presentas problemas del habla, la visión, el movimiento o pérdida del equilibrio, especialmente si no has tenido estos síntomas con un dolor de cabeza antes.
  2. El dolor de cabeza comienza de manera muy repentina.
  3. El dolor de cabeza ocurre con el vómito repetitivo.
  4. Tienes fiebre alta. 
También llama al médico si: 
  1. Los patrones del dolor de cabeza o el dolor cambian.
  2. Los tratamientos que alguna vez funcionaron ya no sirven.
  3. Presentas efectos secundarios de los medicamentos, entre ellos latidos cardíacos irregulares, piel pálida o azul, somnolencia extrema, tos persistente, depresión, fatiga, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, dolor de estómago, calambres, resequedad en la boca o demasiada sed.
  4. Estás embarazada o podrías quedar embarazada, dado que algunos medicamentos no deben tomarse en este estado.
 Dr. Carlos Aguilera, Coordinador, Neurólogo.