La donación de órganos en Chile ha presentado una importante caída durante este último año. Y es que a pesar de que, por ley, todas las personas que cumplen 18 años se convierten automáticamente en donantes, a menos que el paciente haya estipulado lo contrario por escrito, los familiares son quienes tienen la última palabra.

En Chile, el porcentaje de rechazo por parte de los familiares es de aproximadamente un 50%, e incluso en algunas ocasiones excede esta cifra.

Muchas veces, lo anterior ocurre por una serie de mitos que se han desarrollado frente a lo que significa la donación de órganos, por lo que el doctor Andrés Boltansky, nefrólogo y jefe de la División de Medicina Interna de Clínica Dávila, ayuda a desmentirlos.

Mitos sobre la donación de órganos

Te sacan los órganos antes de que estés muerto: Uno de los grandes miedos de los familiares para impedir que el paciente sea donante, es que se cree que pueden intervenirlo antes de que haya fallecido.

La realidad es que, tal como esclarece el médico, un paciente puede ser candidato a donante sólo cuando hay muerte encefálica, también conocida como muerte cerebral, lo que significa que el cerebro deja de funcionar, pero por un corto periodo de tiempo, mientras el resto de los órganos siguen activos. Asimismo, agrega que la muerte encefálica no es como estar en coma, ya que, en esa circunstancia el cuerpo se puede recuperar, mientras que, con una muerte cerebral, ya no hay vuelta atrás.

Por lo tanto, los especialistas deben asegurarse de que el donante está en un estado de muerte encefálica antes de realizar cualquier procedimiento.

Los ricos reciben más donaciones de órganos que los pobres: Uno de los mitos sobre donación de órganos más frecuente en las consultas médicas es que los pacientes con más dinero tienen un privilegio respecto a la recepción de órganos, sobre quienes tienen menos.

Sin embargo, el doctor Boltansky asegura que esto realmente no ocurre, de hecho, se ha demostrado que alrededor del 70% del total de los trasplantados en Chile pertenece al sistema Fonasa.

Una persona que está dispuesta a donar sus órganos no va a recibir los mismos cuidados que alguien que no es donante: El especialista confiesa que otra de las grandes razones por las que existe miedo a donar órganos, es porque las personas piensan que, si deciden notificarse como donantes, ante cualquier situación que amerite cuidados médicos, estos no serán atendidos de la misma forma que si no lo fueran, ya que, creen que los dejarán morir.

El nefrólogo de Clínica Dávila desmiente tajantemente esta situación, señalando que jamás podría ocurrir esto, puesto que, la vida de un paciente no es más valiosa que la de otro, por lo que no podrían ser considerados sólo como donantes, sino que otro paciente a quien hay que salvarle la vida.

La lista de espera se maneja: Mucho se habla de que hay quienes tienen más privilegios en relación a la lista de espera.

Lo cierto es que, en Chile la lista de espera se trata de manera central, lo que quiere decir que el Instituto de Salud Pública (ISP), tiene información centralizada de todos los lugares donde se hacen trasplantes, y el listado de personas que están esperando con priorización de acuerdo a puntajes que están establecidos por reglamento. Por lo tanto, a la persona que le tocó su trasplante es porque correspondía de acuerdo al donante que se encontró en ese momento.

“Por supuesto que cuando una persona que tiene cierta connotación pública es trasplantada va a llamar mucho más la atención por esta condición, pero efectivamente, cuando uno analiza esos casos, en general, siguen el mismo reglamento que las personas que no tienen esa connotación pública y llegó su turno de trasplantarse en ese minuto, por lo tanto, uno puede decir que la lista no es manejable”, aclara el experto.

Finalmente, lo anterior demuestra que no hay razones para temer a la donación de órganos, ya que, la realidad es que el donante o sus familiares jamás se verán perjudicados.