Si bien la cirugía plástica pediátrica no es tan conocida ni realizada como su par en adultos, a menudo muchos padres y madres tienen dudas acerca de cómo solucionar ciertos problemas estéticos que sus hijos presentan. Al respecto, la especialista en cirugía infantil, doctora Carolina Correa señala que a través de estos procedimientos lo que se busca no es “embellecer” a estos pacientes, sino que “devolverlos a un estándar de normalidad en caso de que hayan nacido con alguna característica distinta debido a algún tipo de malformación congénita”.

Al respecto, una de las operaciones más comunes en niños, niñas y adolescentes es la otoplastía o cirugía de orejas aladas, que permite entregar a estos pacientes ciertas condiciones para que tengan una mejor calidad de vida. “Cuando tú le devuelves eso al niño, esto deja de ser un tema para él, refuerza su autoestima y le entrega las condiciones para que tenga una mejor calidad de vida, algo que los pacientes agradecen muchísimo”, agrega la doctora Correa.

¿En qué consiste la cirugía de orejas aladas?

El procedimiento de la otoplastía parte, en primer lugar, por la realización de un buen diagnóstico, es decir, la revisión de las razones que llevan a los padres a consultar. Por lo general, según indica la doctora Correa, “un niño que tiene una oreja alada es un niño que tiene una proyección, una separación de la oreja de más de dos centímetros” con respecto a su cabeza. Esto se debe a que al paciente le falta un pliegue en dicha zona.

Por ello, lo que busca la cirugía de orejas aladas es rehacer ese pliegue que no se formó o que tiene la curvatura de esta parte del cuerpo demasiado grande, por lo que el especialista intentará poner esa curvatura más pegada a la cabeza de los niños. De hecho, “no es necesario achicar la oreja, ni recortarla ni disminuirla, sólo achicar este pliegue y acercarla más al cráneo”, enfatiza la especialista.

La profesional agrega que este procedimiento se puede realizar a partir de los cinco años de edad y que, por lo general, es importante que exista la motivación en los niños de solucionar este defecto de nacimiento para asegurarles un buen desarrollo, no solamente a nivel físico, sino también de sus aspectos emocionales y de fortalecimiento de la autoestima.

Postoperatorio en la cirugía de orejas aladas en niños

En estos casos, es importante que se explique a los niños qué es lo que se va a hacer con sus orejas y qué pasará una vez finalizada la operación. “Es una cirugía que genera un poco de dolor y el niño va a estar con un vendaje importante en la cabeza por una semana. Es algo incómodo, pero ellos se comprometen con esto porque quieren ser operados y volver a la normalidad”, agrega la especialista.

Esta es una cirugía que requiere habitualmente un día de hospitalización. Tras ello, el paciente vuelve a su casa y tras una semana debe volver a control para que el médico pueda sacar el vendaje. En ese momento ya se puede realizar casi todo tipo de actividades. “El niño ya puede hacer una vida bastante normal, se puede bañar y puede ir al colegio” pero eso sí, sin realizar actividad física durante tres semanas aproximadamente.

Finalmente, la doctora Correa enfatiza en que “es importante acercar a las personas a la idea de que la cirugía plástica pediátrica es posible, está disponible, ya que en la clínica hay buenos profesionales y buenas técnicas” para solucionar estos defectos en niños, niñas y adolescentes.