La incontinencia provoca la expulsión involuntaria de orina. Cuando una mujer padece de esta patología, no puede impedir que la orina salga en determinados momentos, lo que termina por afectar su calidad de vida.

Lo anterior, porque la mujer deja de ser capaz de controlar el esfínter ante el aumento de la presión que generan diferentes esfuerzos de la vida cotidiana como estornudar, toser, reír o hacer ejercicios, comenta el doctor Jaime Roa, gineco-obstetra de Clínica Dávila.

Causas de la incontinencia

Muchas veces la causa de esta enfermedad está relacionada a los prolapsos (con link al artículo de prolapsos), no obstante, no es la única razón por la que se puede presentar. Las complicaciones en el embarazo y el parto, el uso de instrumentos como fórceps en el nacimiento de un hijo, la menopausia y la realización de fuerzas indebidas, podrían también provocar la incontinencia en una mujer, explica el especialista.

Además, el doctor Roa agrega que es una enfermedad que afecta al menos al 25% de las mujeres desde los 30 años en adelante.

Exámenes y tratamiento

El diagnóstico de la incontinencia se realiza principalmente a través de la historia clínica, es decir, lo que relata la paciente en la consulta y en caso de que existan dudas de que pudiera haber un compromiso de la vejiga, el médico puede solicitar un estudio urodinámico o ecografías del piso pélvico.

Cuando la enfermedad está en una etapa precoz, el tratamiento es tan sencillo como realizar ejercicios especialmente diseñados por kinesiólogos, que permiten fortalecer el piso pélvico. Según el experto, “una kinesioterapia bien aplicada mejora al 70% de las mujeres que se encuentran en etapa I”.

Si la paciente se encuentra en una etapa más avanzada, se puede recurrir a un tratamiento quirúrgico. Y a pesar de que hay varias técnicas, la más reciente se trata de colocar una cinta de malla sintética bajo el conducto urinario, a través de una intervención mínimamente invasiva, que permite que opere bien la continencia.