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ESPECIAL DE MATERNIDAD
 

PARTO

Señales del Trabajo de Parto

Contracciones Regulares: Comienzan en la parte inferior de la espalda y al comienzo suelen darse cada 20 ó 30 minutos, con poca intensidad y duración (duran de 30 a 45 segundos). A medida que pasa el tiempo, se hacen más frecuentes, duran más y se intensifican.

Aumentarán su frecuencia a intervalos de 15 minutos y luego, a 10 minutos. Si esto se mantiene por más de una hora, la paciente debe consultar en la Clínica.

El "Inicio": El inicio del trabajo de parto se acompaña con la liberación del tapón mucoso, que es una secreción tibia, sanguinolenta y gelatinosa, que se desprende desde el cuello de la matriz.

Rotura de las Membranas Ovulares: Durante el embarazo, una bolsa llena de líquido acuoso (líquido amniótico) envuelve y protege al bebé. Antes de la primera etapa de trabajo de parto, o durante ésta, la bolsa se rompe. Dependiendo de la forma en que se rompa ésta, las aguas pueden salir tempestivamente o por gotas. Esta agua es de color amarillo claro.

En estas circunstancias, la paciente debe trasladarse a la Clínica, pero la madre no debe angustiarse, pues es importante que esté relajada para enfrentar consciente el maravilloso momento de dar a luz.

Las Tres Etapas del Trabajo de Parto

Primera Etapa o Período de Dilatación: Puede durar de 8 a 12 horas, en una mujer que por primera vez tiene un bebé. Durante esta etapa se producen con regularidad contracciones que se hacen progresivamente más prolongadas, más intensas y de intervalo más corto.

A cada contracción, el útero se encoge y afloja, lo que ayuda a dilatar o abrir el cuello uterino y empujar al bebé a través del canal del parto.

Segunda Etapa o Período de Expulsión: Comienza con la dilatación al máximo del cuello uterino. Dura alrededor de hora y media en las mujeres que tienen por primera vez un bebé, y se puede acortar a 30 minutos en las gestantes que ya han sido madres.

Las contracciones uterinas empujan al recién nacido a través del cuello uterino y hacia la parte inferior de la vagina. La madre deberá empujar y hacer fuerza cuando el médico le indique, lo que la hará sentirse mejor y acortará el trabajo de parto. Termina con el nacimiento del bebé.

Tercera Etapa o Período Placentario o Alumbramiento: La placenta y membranas se desprenden de la pared uterina y son expulsadas a través de la vagina. Sucede esto en 5 a 15 minutos de haber nacido el bebé.

Momento de Acudir a la Maternidad

El parto nunca comienza repentinamente, sino que se inicia con las contracciones uterinas y molestias cada 30 minutos, las que progresivamente aumentan en frecuencia, duración e intensidad. Cuando las contracciones se presentan cada 10 minutos, es el momento de acudir a Maternidad de Clínica Dávila.

El médico tal vez le pida que suministre a la Clínica, por anticipado, ciertos datos con fines de preingreso, de manera de evitar demoras cuando llegue al establecimiento en pleno trabajo de parto. Si no, usted o su marido pueden entregarlos ese día en el Servicio de Admisión, que confeccionará su ficha de ingreso.

Usted deberá concurrir sin maquillaje, ni esmalte de uñas a la Maternidad. Tampoco debe traer dinero en efectivo ni otras especies de valor, como documentos o joyas. Nuestro personal confeccionará un inventario con sus pertenencias y las de su bebé.

Será examinada por la matrona residente, la que determinará en qué etapa del proceso del parto se encuentra. Detectará el estado de la paciente y el del bebé en camino. Además le controlará la presión arterial, la temperatura, el pulso y el latido cardíaco del bebé, las contracciones y la dilatación del cuello del útero. Posteriormente informará al médico tratante, él que proporcionará las indicaciones correspondientes. Si está en trabajo de parto, se iniciará la preparación médica indicada.

Cuando las contracciones han aumentado y la dilatación del cuello uterino ha comenzado, se llevará a la gestante a la sala de prepartos. El parto en sí, es un proceso que tarda entre 8 a 12 horas como promedio. Antes era doloroso y temido, pero en la actualidad con el manejo de una anestesia eficiente, el parto es casi indoloro. Sin embargo, para que sea seguro, la anestesia debe ser administrada por un médico anestesiólogo.

Durante el trabajo de parto, se controlan las contracciones uterinas para que sean eficientes en dilatar el cuello del útero, sin peligro de perjudicar al feto. Los latidos del corazón del feto se auscultan con un monitor electrónico, que da la seguridad de que todo está ocurriendo dentro de la normalidad. Todo el proceso de trabajo de parto es controlado por la matrona.

En los partos normales por vía vaginal, su médico le hará una pequeña incisión en los genitales, para facilitar la salida del bebé y evitar desgarros en los tejidos internos.

La anestesia utilizada en los partos vaginales es la Epidural, que tiene la ventaja de dosificarse de acuerdo a las necesidades de cada paciente y por el tiempo que sea necesario. Se coloca en la espalda, es inofensiva para el bebé, ya que va directamente al sistema nervioso central y no ingresa al sistema circulatorio, y no causa molestias posteriores a la madre.

Cuando el orificio cervical se ha dilatado hasta 10 centímetros, empieza el proceso de expulsión y el feto empieza a descender hacia la pelvis. La madre pujará con fuerza para ayudar a la salida del bebé. Las contracciones se harán intensas y deberá respirar y relajarse entre cada contracción para recuperar fuerzas.

Si su parto es a través de una cesárea, estará sometida a una intervención quirúrgica rápida y de pronta recuperación.

Después del parto, la madre pasará de 2 horas en la sala de recuperación, bajo la vigilancia de personal experimentado.

Hoy día, muchos maridos participan en el parto. Esto deben decidirlo de común acuerdo la madre y el padre.

Cesárea

El bebé se extrae por una incisión practicada en el abdomen de la madre, en vez de salir por el canal pelvigenital como en los partos normales. Se emplea este método cuando las dimensiones de la pelvis o el estado físico de la madre, u otras complicaciones, hacen el parto vaginal riesgoso para la madre y/o su hijo. Si bien las cesáreas se clasifican como intervenciones quirúrgicas mayores, gracias a los métodos modernos carecen casi siempre de riesgo.

Por lo regular, cuando se ha practicado cesárea, la madre tiene que pasar en la Clínica unos días más, para que cicatrice la herida. En todo caso, el proceso de recuperación será prácticamente idéntico al de un parto vaginal.

Permanencia en la Clínica

La madre vuelve a su habitación 2 horas después del parto. Se sentirá muy cansada, por lo tanto querrá dormir. Luego se le instará a que se levante y de un paseo, si el médico lo permite previamente. El pasearse le hará bien y puede acelerar la recuperación.

Si tuvo un parto normal y se está recuperando sin complicaciones, la dejarán ir a su casa a los dos días. Por otro lado, si se le ha practicado cesárea su permanencia será de tres días.

La talla normal de un bebé al nacer es en promedio de 50, más o menos 2 centímetros; y su peso es en promedio 3.000, más o menos 500 gramos.

 

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