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Se conoce como sordera o hipoacusia
la disminución de la capacidad auditiva,
que puede ser parcial o total, y afectar a uno
o a ambos oídos.
Además, puede ser reversible
o permanente. Es reversible cuando es posible
devolverle al paciente, mediante algún
tratamiento, la capacidad auditiva. Es permanente
cuando no se puede mediante tratamientos devolver
dicha capacidad.
Una de las causas más importantes
de la pérdida de audición es la
edad, consecuencia natural del envejecimiento.
La capacidad para oír comienza a deteriorarse
entre los 30 y 40 años.
La exposición al ruido en
el lugar de trabajo, por ejemplo, también
provoca pérdida de audición.
También puede darse por
el resultado de enfermedades, infecciones, fármacos
o daños físicos.
Cualquier persona está expuesta
a adquirirla
- Ruidos intensos en la calle
- Enfermedades ocasionadas por
medicamentos
- Enfermedades hereditarias
- Golpes en la cabeza
- Obstrucción del conducto
auditivo
Si no se trata, la pérdida de audición
suele producir problemas psicológicos,
sociales y físicos.
Durante la infancia la mayoría
de los niños experimentan pérdidas
de audición temporales debidas a la existencia
de cerumen u otitis media. Si se retira la cera
a tiempo y la otitis media se trata rápida
y adecuadamente, no se producirá un daño
permanente en la audición del niño.
Pero si no es así, puede producirse un
daño permanente.
- La capacidad del habla del niño
no progresa y permanece monótona (el
habla no se adecúa a la edad).
- Una comprensión retardada
y/o inapropiada del lenguaje.
- No se sobresalta ni despierta
con sonidos altos.
- No imita sonidos libremente.
- Incapacidad para localizar sonidos
(el niño o el bebé no gira la
cabeza hacia un sonido, por ejemplo, la voz).
- Incapacidad para responder a
los sonidos desde otra habitación.
- Parece como si soñara
despierto o se apartara de la vida social.
- Frecuentes infecciones de oídos.
La otitis media la causa un virus
o bacteria que da lugar a una acumulación
de fluido detrás del tímpano. Esta
afección puede resultar de un resfriado,
alergia o una infección respiratoria. La
acumulación de fluido en el oído
medio durante la otitis media causa dolor de oído,
tumefacción y enrojecimiento, que se denomina
otitis media aguda, y también impide que
el tímpano vibre adecuadamente, lo que
suele tener como resultado problemas de audición
(temporales).
Esta afección puede llegar
a ser crónica, producir infecciones agudas
repetidas veces y, finalmente, causar dificultades
de audición. La otitis media también
puede producir roturas de tímpano.
Los síntomas en los niños
son los siguientes:
- Si se arrasca o toca el oído
- Llanto e irritación
- Pérdida de audición
- Fiebre
- Drenaje del oído
Puede ser necesaria una operación
llamada miringotomía (incisión quirúrgica
sin gravedad). Durante la operación el
tímpano se abre para extraer el fluido.
También es posible instalar un pequeño
tubo de ventilación en la incisión.
Normalmente, la operación produce inmediatamente
una mejora de la audición.
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