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La otitis puede afectar el oído
externo o interno
El oído de nadador (otitis
externa) es una infección bastante común
que normalmente se cura con tratamiento, aunque
más o menos el 1% de los casos se puede
tornar crónico (continúa durante
un período de tiempo prolongado).
Esta enfermedad ocasiona inflamación,
irritación o infección del oído
externo y del conducto auditivo; su desarrollo
puede estar relacionado con antecedentes tanto
de exposición al agua como de trauma mecánico
del oído, ocasionado por rasguños
o por la presencia de objetos extraños
en su interior. El oído de nadador es una
condición que puede también desarrollarse
por el hecho de nadar en aguas contaminadas.
- Dolor de oído que puede
empeorar con el movimiento de la cabeza (trago)
- Picazón en el oído
o en el conducto auditivo
- Drenaje del oído (pus
amarillo, verde-amarillento, purulento o fétido)
- Pérdida de la audición
El objetivo del tratamiento es
curar la infección, que consiste en la
aplicación tópica de gotas con antibióticos
para atacar la infección, y corticoesteroides
para reducir la picazón y la inflamación.
Si esta enfermedad no se trata,
se pueden presentar complicaciones: Celulitis
(infección de la piel circundante) y Otitis
maligna externa, que puede causar infección
ósea, ronquera y dificultad para tragar.
La inflamación sobreviene
generalmente por infección (bacteriana
o viral) que puede ingresar al oído desde
la trompa de Eustaquio. La trompa, es un conducto
que recoge los gérmenes de la cercanía
(adenoiditis, sinusitis, rinitis). La infección
también puede ingresar desde el oído
externo a través de una herida o perforación
de la membrana. Finalmente es posible que gérmenes
en la sangre puedan infectar la mucosa del oído.
Entre los factores de riesgo se
pueden mencionar:
- Enfermedad reciente de cualquier
índole (la cual disminuye la resistencia
del cuerpo a la infección)
- Hacinamiento o malas condiciones
sanitarias
- Factores genéticos (susceptibilidad
del oído a infección que puede
ser común en familias)
- Altitudes elevadas
- Clima frío
- Dolor o molestias en el oído,
dolor de oído (usualmente leve, sensación
de presión en el oído)
- Drenaje del oído con
características purulentas
- Pérdida de la audición
Además se manifiesta con o sin fiebre,
irritabilidad, alteración en el sueño
y alimentación, a veces vómitos,
diarrea, etc.
La duración del tratamiento
depende del tipo de antibiótico a usar
y varía de 3 a 10 días (depende
del antibiótico indicado).
Si las causas son diversas y es
difícil el tratamiento, se realiza una
canalización del tímpano (miringotomía),
mediante un tubo de plástico implantado,
para que la presión de líquido no
dificulte la audición.
Es un proceso al cual debe dársele
importancia, debido a que puede producir pérdida
de la audición, además de destrucción
estructural de los elementos del oído medio.
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