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El sangrado nasal es muy frecuente
y las causas más comunes son el trauma
nasal (golpe en la nariz, irritación por
cuerpo extraño, rascarse por dentro de
la misma con sus uñas), las rinitis (incluidas
las alérgicas), la respiración de
aire excesivamente seco, resfriados o sinusitis.
Una gran cantidad de sangrados nasales ocurre
sin razón aparente.
Otras causas: las neoplasias (tumor
maligno) y la hipertensión arterial con
cambios vasculares asociados, como en la arterioesclerosis,
la cirrosis, la diabetes y la nefritis crónica.
En la mayoría de los casos
la epistaxis comienza en el tabique, el cartílago
vertical que separa las cámaras nasales
y está revestido de vasos sanguíneos
frágiles.
En cualquier sangrado es mejor
que su tratamiento lo efectúe un profesional
con amplio conocimiento y manejo del área.
Pero en cualquier momento, cualquier persona debe
tomar en cuenta varias acciones que se sugieren
tome a la brevedad posible.
Hay que evitar: picarse o rascarse
en el interior de su fosa nasal, no tratar de
introducirse ningún objeto extraño
(ni su dedo, pañuelos, cotonitos, etc.).
Igual es importante evitar sonarse fuerte la nariz,
asolearse o acalorarse, sobre todo si se reconoce
la tendencia o fragilidad de esa área para
sangrar. Evitar también cualquier golpe,
ya que por simple que parezca, si es persona delicada,
le puede afectar.
Es recomendable: aplicarse o colocar
un taponamiento de algodón en la fosa nasal
que esté sangrando. Este taponamiento debe
ser del tamaño de la mitad del dedo meñique,
de preferencia mojado o humedecido con agua fría
o con agua oxigenada de 10 vol. Luego mantener
su nariz presionada con los dedos sobre su punta
nasal por lo menos durante 20 minutos. Pasado
ese tiempo retirarse el tapón y la presión
de su nariz. Es útil también aplicarse
compresas frías o hielo en la frente.
Si el sangrado no para, buscar
rápidamente asistencia médica.
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