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Los tumores de la nariz, la garganta
y la laringe están asociados (pero no siempre)
con el uso prolongado del alcohol y el tabaco.
Los dolores de garganta y las dificultades para
tragar -a veces con dolor irradiado al oído-
pueden ser síntomas de tales tumores. Más
a menudo el dolor es tan leve o crónico
que no se nota fácilmente. Otros síntomas
importantes son: la ronquera, un bulto en el cuello,
pérdida inesperada de peso y/o expectoración
o saliva con sangre.
La mayoría de los cánceres
de garganta se presentan en adultos mayores de
50 años y los hombres tienen 10 veces más
probabilidad que las mujeres de desarrollarlos.
Los exámenes del cuello
y la garganta pueden revelar cáncer de
garganta. Es posible además que se presente
una protuberancia en la parte externa del cuello.
Se realiza una laringoscopia indirecta o también
un examen por medio de una nasofaringolaringoscopía,
con una pequeña cámara que permite
al médico observar el tumor en la boca
y la garganta.
El objetivo del tratamiento es
destruir el cáncer y prevenir que se extienda
a otras partes del organismo.
Cuando el tumor es pequeño,
se puede utilizar la cirugía o la radioterapia
para eliminarlo, pero cuando el tumor es grande
o se ha diseminado a los ganglios linfáticos
cervicales, a menudo se utiliza una combinación
de cirugía más radioterapia y quimioterapia
para preservar la laringe, procedimiento con el
que se tiene éxito en una buena parte de
los casos.
En algunos pacientes, se debe extirpar
quirúrgicamente el tumor, incluyendo todas
o parte de las cuerdas vocales (laringectomía).
De necesitarse una laringectomía, se puede
implantar una prótesis quirúrgica
(cuerdas vocales artificiales), utilizar dispositivos
para la voz o recomendar una terapia del lenguaje
para el aprendizaje de métodos alternativos
para hablar.
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