Andrés Boltansky, médico internista y nefrólogo de Clínica Dávila, señala que “uno de los grandes problemas que tiene la insuficiencia renal o la enfermedad renal es que no es dolorosa. Es un mito que los riñones duelen. Los riñones son órganos que tienen muy poca inervación (cantidad de nervios) y cuando molestan es porque hay una infección o un cálculo, pero por insuficiencia renal no duelen”.

Prevención de la insuficiencia renal

En general, mientras antes se detecte que una persona padece insuficiencia renal, es más probable realizar alguna clase de mitigación o disminución del avance de la enfermedad.

Hay algunas condiciones que son más reversibles que otras. Por ejemplo, un buen cuidado de la diabetes en un paciente con enfermedad renal no sólo mejora la expectativa y calidad de vida en muchos aspectos propios de la diabetes, también lo hace en el aspecto renal, aclara el nefrólogo.

El doctor Boltansky da otro ejemplo: “Un buen control de la presión arterial, no sólo permite disminuir la posibilidad de que la persona tenga problemas graves como un infarto o un accidente cerebrovascular, sino que disminuye el riesgo de que padezca insuficiencia renal. Lo mismo ocurre con el control de la obesidad, es decir, la insuficiencia renal puede prevenirse con una vida saludable”.

Estados o etapas de la enfermedad renal crónica

La enfermedad renal se clasifica en cinco etapas. La primera es la más inicial y suave, y habitualmente se vincula a daños indirectos del riñón. Un indicador claro es la presencia de proteínas en la orina. Éste es un marcador inicial de enfermedad y en la medida que va disminuyendo la masa renal se va avanzando hasta un estadio número cinco que es el estadio más avanzado. En esta etapa se hace urgente buscar una terapia de reemplazo de los riñones mediante diálisis o trasplante.

De todos modos, aunque la insuficiencia renal crónica no duele, presenta síntomas diversos, como acumulación de líquido (edema), síntomas gastrointestinales, anemia o cansancio. “En la práctica nos encontramos con situaciones en que el paciente por otro motivo se realizó algún examen preventivo y en ese momento se encontró que había insuficiencia renal en estadios avanzados y no presenta síntomas”, explica el facultativo.

Tratamiento de la insuficiencia renal

Una vez diagnosticada la enfermedad renal, el nefrólogo puede determinar cuál es la forma en que se generó esa insuficiencia renal. En la mayor parte de los casos ocurre que la enfermedad renal es consecuencia de una diabetes e hipertensión mal tratadas.

Entonces, la estrategia sería manejar esa otra patología de una manera médica dirigida. “Por ejemplo, hay enfermedades que se llaman glomerulares que tienen relación con la inmunología del paciente. En estas patologías nuestro sistema inmune, en vez de estar orientado a atacar bacterias o virus externos, ataca alguna estructura corporal. En este caso afecta al riñón inflamando y destruyendo el tejido renal. Un ejemplo de estas patologías es el lupus”. Aclara el facultativo.

Las lesiones glomerulares son diagnosticadas en Clínica Dávila a través de una biopsia renal. “Si la condición del riñón es buena y la estructura no ha sufrido un daño importante, se pueden utilizar sustancias llamadas inmunosupresores, que, en términos simples, bajan las defensas para un control adecuado de estas enfermedades”, dice el doctor Boltansky.

Si existe falla renal grave, se necesita realizar diálisis o recibir un trasplante de riñón.  No existe una cura para la falla renal.