La cirugía plástica infantil es un área de la medicina que no suele ser tan conocida como los procedimientos del mismo tipo que se realizan en adultos pero que, de todos modos, es igualmente importante, en especial en lo relativo a la ayuda que ellas finalmente prestan a la confianza y normal desarrollo de niños y niñas alrededor el mundo.

En tanto, estos procedimientos pueden ser llevados a cabo en pacientes cuyas edades van desde los primeros días de vida hasta los 15 años. Luego de ello, estas operaciones pasan a ser realizadas por cirujanos especialistas en adultos por lo que, independientemente de la edad, los pacientes siempre tendrán un médico al que asistir junto a sus padres para despejar sus dudas frente a esta área de la salud.

Perder el miedo a la cirugía estética infantil

Al respecto, la cirujana plástica pediátrica de la Clínica Dávila, doctora Carolina Correa, señala que la relevancia de estas operaciones es que dan la posibilidad de “devolver al niño un estándar de normalidad que refuerza su autoestima” y permite que reciban las condiciones necesarias para tener una mejor calidad de vida, algo que según la doctora “los pacientes agradecen muchísimo”.

La doctora Correa es clara en señalar que muchas veces los padres y madres creen que estos procedimientos no están cubiertos por las Isapres o que, para solucionar algún tipo de defecto estético en sus hijos se debe esperar a que ellos crezcan, pero esto no es así. “Todas esas cosas se pueden solucionar y son cirugías que en su mayoría son ambulatorias o que requieren sólo un día de hospitalización”, agrega la profesional. Son intervenciones que no representan un gran costo para el paciente en comparación con el tremendo beneficio que ellas representan para la calidad de vida de los más pequeños de la casa.

Procedimientos más comunes de la cirugía estética en niños y niñas

La especialista en cirugía plástica pediátrica comenta que esta cirugía tiene un aspecto reconstructivo, y dentro de ese ámbito, entre las operaciones más comunes están los defectos y malformaciones congénitas, además de aquellas derivadas de accidentes y las secuelas de estos traumas.

En lo relativo a las formaciones congénitas, las más frecuentes consisten en la remoción de lunares de gran tamaño -desde los seis milímetros- y la operación de orejas aladas, es decir, aquellas que poseen una separación con la cabeza del paciente de más de dos centímetros.

En tanto, en lo relativo a accidentes y sus secuelas, los más repetidos son aquellos derivados de accidentes de tránsito y en la casa, especialmente por quemaduras con líquidos calientes en niños y niñas de alrededor de dos o tres años.

Por ello, el llamado de la profesional en cirugía infantil es a que los padres y madres pierdan el miedo a consultar por estas razones cuando sus hijos son pequeños, ya que estos procedimientos poseen un buen pronóstico a futuro y les permite a los pacientes acceder a una mejor calidad de vida desde temprana edad y así, evitar los ya mencionados problemas de autoestima y bullying muchas veces causados por esta clase de situaciones que se repiten a diario en Chile.