Cuando los niños comienzan a ir al colegio, uno de sus momentos preferidos es el recreo. Pero no solo por los juegos y la libertad que eso significa, sino porque es el momento de la esperada colación. 

Compras de última hora, padres despiertos hasta tarde y niños sin ganas de ponerse el uniforme en la mañana, son algunos síntomas que pueden afectar la convivencia familiar.